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lunes, 5 de noviembre de 2012

Aportación al Año de la Fe


Dios sale al encuentro del hombre: la Revelación
n  ¿Qué revela Dios al hombre?

Dios, en su bondad y sabiduría, se revela al hombre. Por medio de acontecimientos y palabras, se revela a sí mismo y el designio de benevolencia que él mismo ha preestablecido desde la eternidad en Cristo en favor de los hombres. Este designio consiste en hacer partícipes de la vida divina a todos los hombres, mediante la gracia del Espíritu Santo, para hacer de ellos hijos adoptivos en su Hijo Unigénito
n  En Las Confesiones, San Agustín proclama:

¨  "Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza: grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene medida (...). Y el hombre, pequeña parte de tu creación, quiere alabarte. Tú mismo le incitas a ello, haciendo que encuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti".
Ideas principales

El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, que ha sido creado por Dios y para Dios; Dios no deja de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encuentra la paz, la verdad y la alegría, que no cesa de buscar. El hombre es un ser religioso. Como decía San Pablo en Atenas, "en Dios vivimos, nos movemos y existimos" (Hechos 17,28).
El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, que ha sido creado por Dios y para Dios; Dios no deja de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encuentra la paz, la verdad y la alegría, que no cesa de buscar. El hombre es un ser religioso. Como decía San Pablo en Atenas, "en Dios vivimos, nos movemos y existimos" (Hechos 17,28).

El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, que ha sido creado por Dios y para Dios; Dios no deja de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encuentra la paz, la verdad y la alegría, que no cesa de buscar. El hombre es un ser religioso. Como decía San Pablo en Atenas, "en Dios vivimos, nos movemos y existimos" (Hechos 17,28).
Pero a veces el hombre puede olvidarse de Dios e incluso rechazarlo o negar su existencia. ¿Motivos? La ignorancia, el rebelarse contra el mal que se sufre o se ve, los afanes del mundo y de las riquezas, el mal ejemplo de algunos que se llaman cristianos, ideas contrarias a la religión, y la actitud del pecador que -por miedo- se oculta de Dios y huye ante su llamada. Ninguno de estos pretextos justifica el olvido o la negación de Dios.

Se puede conocer la existencia de Dios por medio de la razón natural
n  Se puede conocer la existencia de Dios por dos caminos: el camino sobrenatural y el camino natural.

n  Camino natural: a partir de la creación.
¨  Con la razón, advertimos que nosotros y los seres que nos rodean no tenemos la razón de ser en nosotros mismos.
¨  Somos contingentes, seres creados y dependientes.
¨  Conocimiento de un Dios creador, ser necesario y eterno, causa primera y fin último de todo.

n  El hombre puede conocer la existencia de Dios por dos caminos, uno natural y otro sobrenatural. El camino natural para conocer a Dios tiene como punto de partida la creación, es decir, las cosas que nos rodean. Con la sola luz de la razón, el hombre sabe que ni las cosas ni él tienen en sí mismos la razón de ser, porque han tenido principio y tendrán fin: son seres contingentes, seres creados y dependientes. Por eso, a través de lo creado el hombre puede llegar al conocimiento de la existencia de Dios, creador, ser necesario y eterno, causa primera y fin último de todo.

Dios sale al encuentro del hombre
n  Dios se ha revelado al hombre.
n  Le da respuesta a las preguntas sobre el sentido y el fin de la vida humana.
n  Historia de la revelación:
¨  Adán y Eva, a quienes promete la salvación.
¨  Abrahán y elección de Israel.
¨  Envió a Jesucristo.
n  Dios además, por amor, se ha revelado al hombre, saliendo a su encuentro; de esta forma, le ofrece una respuesta definitiva a las preguntas que se hace sobre el sentido y el fin de la vida humana. Se dio a conocer, en primer lugar, a los primeros padres, Adán y Eva; después de la caída por el pecado original, no los abandonó sino que les prometió la salvación y ofreció su alianza. Luego, con Abrahán, eligió al pueblo de Israel. Por fin, Dios se reveló plenamente enviando a su propio Hijo, Jesucristo.

Jesucristo es el Hijo de Dios hecho hombre. Es la Palabra única, perfecta y definitiva de Dios Padre. Jesucristo ha dicho ya todo lo que Dios quería decirnos a los hombres, de manera que ya no habrá otra Revelación después de Cristo
Las fuentes de la Revelación: Sagrada Escritura y Tradición

n  Son dos las fuentes de la Revelación: Sagrada Escritura y Tradición.
n  Sagrada Escritura: palabra de Dios transmitida por escrito.
¨  La Biblia. Libros inspirados por Dios: 45 Antiguo Testamento + 27 Nuevo Testamento.
n  Tradición: Revelación dada por Cristo y por el Espíritu Santo a los apóstoles, y transmitida de viva voz a la Iglesia.

n  Cristo confió a su Iglesia la Revelación de Dios, contenida en la Sagrada Escritura y en la Tradición. A ese tesoro lo llamamos depósito de la fe. Cristo lo ha confiado a la Iglesia para que lo custodie, interprete, profese y predique a todo el mundo. Ésta es la doctrina cristiana, que la Iglesia no se cansa nunca de enseñar a los hombres y mujeres de todas las edades y de todas las épocas.
n  La Iglesia tiene gran veneración por la Sagrada Escritura, destacando los cuatro evangelios que ocupan un lugar verdaderamente privilegiado, pues su centro es Cristo Jesús. En la Misa, después de leer el Evangelio, el sacerdote lo besa en señal de veneración y de respeto. Es lógico que todo cristiano conozca la Sagrada Escritura, especialmente los Evangelios, y que dedique un tiempo a leerla y meditarla. Como dice San Jerónimo, "desconocer la Escritura es desconocer a Cristo".

Un propósito para avanzar
n  Pensar esta frase de San Agustín: "Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti".
n  Leer cada día algo de la Biblia, comenzando por los cuatro evangelios.

 

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