Opiniones personales. Opiniones ajenas. Mafalda. Otros

martes, 22 de agosto de 2017

Consejos prestados

El título más valioso que puedes conseguir en esta vida es el de “buena persona”. No lo conceden las universidades, lo otorgan los valores.


Piensa como adulto. Vive como joven. Aconseja como anciano y nunca dejes de soñar como un niño.


lunes, 21 de agosto de 2017

Para cambiar el mundo

Conocí a José Antonio Senovilla cuando era el prototipo de lo que hoy se llama un emprendedor. Tenía proyectos para sí y para cualquiera que se le acercara. Muchas personas con espíritu emprendedor se le acercaban en busca de asesoramiento y encontraban, normalmente, aliento para ir más allá de lo que nunca soñaron. Luego trabajamos juntos unos cuantos años y comprobé en carnes propias su empuje y magnanimidad.

Solo una persona de su magnanimidad y empuje podía ordenarse sacerdote entrado ya en años y marcharse a comenzar la labor estable del Opus Dei en Rusia. Así, sin saber ruso y, casi, sin saber ser cura. José Antonio merecía una entrevista, y así lo entendió el Diario Jaén, que le abrió una página entera en su Dominical del pasado domingo. Esto es lo que escribió:

“En Jaén, la ciudad en la que nací y a la que vuelvo siempre que puedo, como ahora, aprendí de Rusia lo que habitualmente un niño alumno de los Maristas puede saber sobre el país más grande del mundo: Rusia ocupa más o menos un sexto del territorio del planeta. En el colegio aprendí algo de su historia: los Zares; la revolución que dio paso a la Unión Soviética… En mis años de estudiante escuché algo de su música (Chaikovsky, Borodin, y muchos otros) y, sobre todo, leí bastante de su profunda y habitualmente triste literatura: ¡cuánto ayuda a entenderse a uno mismo la lectura de la particular historia de Ródia Roskólnikov, y sobre todo de su novia Sonia, verdadera heroína en Crimen y Castigo; o la de Natasha en Guerra y Paz, Anna en Karénnina o Aliósha en Los Hermanos Karamásov!

Rusia es un país rico en materias primas (en un país tan extenso, puedes encontrar casi de todo), pero sobre todo en su gente: gente acostumbrada a sufrir, viviendo en condiciones muchas veces extremas, de clima, de invasiones, de guerra. La gente aquí goza de una dignidad que impresiona, no relacionada con lo que tienen, sino con lo que son y se saben.

Al terminar el Colegio, me fui a estudiar en la Universidad: entonces en Jaén sólo había la Escuela Normal de Magisterio, la Escuela de Peritos y poco más. Estudié Derecho en Sevilla y luego en Granada. Al acabar la carrera, encontré trabajo en Almería, en el mundo de la empresa, y allí pasé diez años muy intensos, muy felices.

Por aquel entonces Dios ya me había llamado al Opus Dei. Siempre tuve la seguridad de que Dios esperaba algo de mí, hasta que a través de un compañero de clase conocí las actividades que organizaba el Opus Dei para gente joven en un pequeño chalet de la calle Arquitecto Verges, a cinco minutos andando de mi casa (esto, en Moscú, suena asombroso: a cinco miutos andando de tu casa! Aquí te consideras afortunado si vives a menos de quince minutos de la parada del metro más cercana!).

Supuso un ruptura de mis propios límites: una cosa es que una locura se me ocurra a mí, y otra muy distinta que sea una invitación que viene “como caída del Cielo”. Por eso, cuando me preguntaron si quería venirme a Rusia, a comenzar la labor del Opus Dei , sin dudarlo dije que sí…

Pero he dado un salto quizá demasiado grande en mi particular biografía: diez años como abogado en el mundo de la empresa en Almería, otros diez años Granada colaborando en las tareas de formación y dirección en el Opus Dei… y, de pronto, ¡oh, sorpresa!, el Prelado del Opus Dei -me conoce muy bien y sobre todo sé que me quiere bien!- me preguntó: hijo mío, ¿estás dispuesto a que te ordene como sacerdote?

Y así, después de terminar los estudios y ordenarme en Roma, volví a Sevilla para unos años de prácticas. Y allí fue, un 28 de junio donde me preguntaron si estaba dispuesto a irme a Rusia: “El idioma es duro, el clima es duro… Piénsalo bien”. No lo pensé nada en absoluto, contesté en seguida que sí. Pero aquel día en Sevilla hacía calor, unos 45, y por la noche, ya en la cama, con la emoción, me hice mi propia cuenta: chaval, vas a pasar de los 45 sobre cero de Sevilla a los 30 bajo cero de Moscú: la diferencias son… ¡75 grados! Pero Dios hizo al hombre muy adaptable al medio…

Mi amigo Paco, compañero de estudios en Granada y siempre muy directo, me decía: oye, estás un poco loco: primero te haces cura “a mitad de carrera” y luego te vas a Rusia. ¿Estás seguro? La pregunta me hizo gracia, porque no se me había ocurrido “no estar seguro”: la idea no era mía, sino del de arriba. Y yo, como mi paisano de Arjonilla, García Morente, estaba seguro de una cosa: si Dios me lo pedía, Él se encargaría… Hasta el momento al menos, funciona…

Y nos vinimos a Moscú: con bastante poco dinero para empezar (esto es carísimo!), sin hablar una palabra de ruso… Vinimos cinco: de México, de Italia, de Francia, de Lituania, de España. Y aquí llevamos va para diez años: el cinco inicial, más los que fueron llegando (de Chile, más de España), más los primero rusos del Opus Dei… ¡Es muy bonito! Preguntan al principio: oye, ¿tú vivías mal en España, como para venirte a Rusia? (muchos lo que querrían es irse de Rusia a España!): no, no es por eso… es… ¡por ti!

En estos nueve años cumplidos de aventura rusa hemos vivido muchas historias y hemos hecho muchos kilómetros. El verano pasado estuve con un grupo de voluntarias en un campamento solidario en Sajalín, al norte del Japón: a siete mil quinientos kilómetros al este de Moscú. (Adjuntos foto en la orilla del Pacífico, cuarenta kilómetros al norte de la isla de Osaka). Allí las voluntarias ayudaban a niños y ancianos, y yo ayudaba al párroco, un polaco muy valiente que se pasa el año allí solo, con su gente: todo el año solo... Pero hay gente así de buena.

Desde Moscú viajamos a muchas ciudades, desde donde nos piden ayuda. Recuerdo mi primer viaje a Siberia. Una chica de Omsk vino a vivir a la residencia de la Obra en Moscú: buscaba la Iglesia Católica. Y me pidió que fuera a bautizar a su abuelo, un viejecito soviético de origen alemán (de los deportados por Stalin a Siberia: “¡venga, fuera del tren, aquí, en mitad de la estepa desierta y nevada, a cuarenta bajo cero! Venga: fuera!”. Vladimir quería bautizarse y no podía salir de casa. Y allí nos fuimos: fue un bautizo muy bonito.

Viajamos mucho a San Peterburgo, porque hay allí unos curas heroicos, que llevan catorce años dejándose la vida y la salud para sacar adelante una parroquia con una gente majísima, en la ciudad más bonita de Rusia: la ciudad de Pushkin, la antigua “Aldea de los Zares”… Acaban de volver a consagrar la iglesia, después de que los comunistas se la robaran para hacer una sala de conciertos. Si vais a San Petersburgo, no dejéis de visitarles: son gente muy simpática y acogedora. Os mando foto de la Consagración para que os suenen las caras: el Arzobispo, los curas de allí, los que les acompañamos en aquel momento y los mejores parroquianos del mundo. Para que os hagais una idea, además de la ciuad de Pushkin, atienden la República de Komi, junto al Círculo polar ártico, veintitrés horas en tren al norte de Moscú…

El Prelado del Opus Dei me tiene mucho cariño y se mete mucho conmigo: “hijo mío, tienes un país pequeño para encima irte al de al lado!”. Y es que desde hace siete años viajamos todos los meses a Ucrania, para atender a la gente de allí que quiere recibir la formación cristiana que podemos brindarles.

Ucrania es un país aparte. ¡Qué gente más buena! ¡Si parece de Jaén! En cuanto llego a Kiev y pongo la tarjeta del teléfono empiezan a llamar de todo el país: ¿tienes un rato para hablar? ¡Voy a verte! Y vienen desde Jaárkov, desde Jersón, desde Odessa, desde Lvov, desde Ternópol… Quinientos, setecientos kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, solo para poder tener un rato de conversación, de dirección espiritual con un sacerdote del Opus Dei… Y vienen católicos de rito latino, y de rito oriental, y ortodoxos. Os envío una foto con mi amigo el padre Oleg, un sacerdote ortodoxo de Jersón, en el sur de Ucrania, que dice que el espíritu de vida cristiana cabal en lo ordinario le ha enseñado a unir su fe con su vida… y que es lo que transmite a sus feligreses.

Hay que rezar por la paz en ese país de gente increíble. El año pasado, el Arzobispo de Kiev (fallecido repentinamente hace pocas semanas, a una edad muy temprana) estuvo en Jaén, invitado por nuestro obispo Ramón, rezando a la Virgen de la Capilla por la paz en Ucrania… y ahí vamos, poco a poco…

Termino, porque si no esto sería inagotable. Hace unos días Dios, que me quiere mucho, me hizo un regalo estupendo e inesperado. Pude atender, con otro sacerdote que venía desde Almería, a un grupo de chicas de Jaén y de otras provincias andaluzas, que venía a Ucrania a ayudar en un campo de trabajo con niños en Shitomir, una ciudad de camino entre Kiev y Cracovia. Han sido diez días absolutamente inolvidables. ¡Qué gente! ¡Que corazones más abiertos, más generosos! La gente estaba impresionadísima de que no se hubieran ido de vacaciones a la playa y hubieran venido a Ucrania a atender a niños de familias muy humildes, y a ayudar en la catedral. Fue tal la sintonía entre las jaeneras y los ucranianos, que el domingo, en la Misa en la Catedral, les aplaudieron y luego no paraban de darles besos y regalos. Y yo pensaba: Jesús, ¡qué bueno eres! Dejé mi tierra y aquí están las hijas de mis amigos, de mis compañeros de colegio y de facultad, derramando un montón de cariño a gente que ni conocen ni volverán a ver. Es como si el Señor me dijera: anda, que te mandé lejos; pero de vez en cuando te dejo disfrutar con tus paisanos.


viernes, 18 de agosto de 2017

Segunda entrega

6.- Medios electrónicos
De suma importancia para todos los que ahora vivimos en este universo electrónico es la extrema necesidad de prestar atención acerca del uso de los medios electrónicos actuales.

Como dijo el Venerable Fulton Sheen: "Obviamente nunca abriremos la boca para escarbar en la basura". También estableció que podemos fácilmente ser embebidos y absorbidos por la basura moral con nuestros ojos.

Un buen vomito puede liberarnos de la basura física consumida. Sin embargo, puede llevar años borrar o eliminar una imagen que hemos visto de una de las muchas fuentes del moderno mundo de los medios electrónicos.

Nuestra mente es un gran archivo que guarda todas nuestras experiencias, todo lo que hemos hecho, al igual que todo lo que hemos visto.  Por consiguiente, debemos ser estrictos con nosotros mismos y con nuestros hijos acerca de lo que traemos a nuestras mentes y nuestros corazones a través de lo que vemos.
7.- Síndrome de teleadicto
La ociosidad es el taller del diablo, es otro proverbio a tomar en cuenta. En otras palabras, si no tenemos nada que hacer, entonces el diablo nos dará muchas cosas por hacer.

San Juan Bosco tenía un miedo mortal de la época de vacaciones para la juventud y adolescentes.

El trabajo es bueno para todos nosotros. El trabajo perfecciona nuestro carácter y ayuda a cultivar nuestros talentos. El trabajo sirve como medio para ayudar a los demás. El trabajo fue lo que Dios le ordenó a Adán después del pecado original: "Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado". (Génesis 3,19).

8.- Pereza mental
Para darle seguimiento al punto siete el síndrome del teleadicto, está la pereza mental. Otro eslogan juvenil es: "Si no lo usas lo pierdes".

Dios nos ha dotado a todos con una mente que él desea cultivemos. Un jardín que no se cultiva bien rápidamente le crece maleza. Una mente que no se cultiva permite el crecimiento de maleza en el cerebro. Esta pereza mental puede ser prevenida o corregida a través del excelente hábito de la buena lectura.

Nunca hemos vivido en un mundo con tanta confusión. Sin embargo, nunca habíamos vivido en un mundo con tan buena literatura. Depende de nosotros encontrar buena literatura y formar el hábito de la lectura. Algunos de nuestros mejores amigos pueden ser los buenos libros. San Ignacio recibió la gracia de su conversión a través de la lectura de buenos libros: La vida de los Santos.

9.- Evitar comer demasiado
La gula es uno de los siete pecados capitales. La definición de la glotonería es: Un deseo desordenado de comer y beber. Muchos problemas de salud son resultado de malos hábitos alimenticios. También la glotonería, la lujuria y la pereza a menudo trabajan juntas como un equipo para llevarnos al pecado. ¿Cuál es el remedio? Aquí lo tienes: Orar por un autentica hambre de Jesús, el pan de vida (Leer a Juan, capítulo 6:22-71, la palabra del pan de vida).
En el Padre Nuestro rezamos: "Danos hoy el pan nuestro de cada día". Esto puede ser interpretado de una manera sacramental, el hábito de ir a misa y recibir a Jesús en la sagrada comunión, el verdadero pan de vida. Esto nos ayudará a subordinar los deseos del cuerpo al dominio de la volntad.

10.- Evitar opiniones contrarias a nuestra madre María
Muchos protestantes rechazan vehementemente el poder de la intercesión de María, para su propio detrimento espiritual.
María nunca, y digo nunca, nos distancia de Jesús. Por el contrario, como afirma San Luis de Montfort: "María es el camino más rápido, seguro y más corto hacia Jesús".


María es el ATAJO a la Unión con Jesús, si te gusta verlo así. Las últimas palabras de María grabadas en la Sagrada Escritura fueron pronunciadas en la fiesta de la boda de Caná: "Hagan lo que Él les diga". (Juan 2,5) ¡Sin duda, el mejor consejo en todo el mundo! Nuestra señora sirve como puente a la unión con Jesús.

A continuación las palabras del Cura de Ars, San Juan María Vianney: "Todo lo que el Hijo pide al Padre se lo concede. Todo aquello que la Madre pide al Hijo le es igualmente concedido".

San Efrén, con su mística y destello poético  exclama: "La incomparable Madre de Dios es el más puro incensario de oro. En sus oraciones se ofrece al Dios eterno". Por último, medita en oración sobre las palabras de San Maximiliano Kolbe: "Colocaos en las manos de María; ella pensará en todo y proveerá las necesidades de tu cuerpo y alma. Por lo tanto, está en paz, en paz total, con confianza ilimitada en ella".

Conclusión
Es muy cierto que debemos evitar todos los peligros que pueden comprometer tan fácilmente la salud de nuestro cuerpo, aquello que pertenece a nuestra vida natural. Sin embargo, debemos tomar una decisión más firme por nuestra parte, y por el beneficio de quienes nos han confiado a nuestro cuidado, para evitar todo el veneno moral que puede posiblemente matar la vida espiritual en nuestras almas.

¡Qué nuestra señora logre para nosotros la gracia de amar a Dios con todos nuestros corazones, mentes y almas para que un día el cielo sea nuestro hogar y lugar de perpetuo reposo!

jueves, 17 de agosto de 2017

Consejos acertados en dos entregas

¿Cuidas tu alma igual que tu cuerpo? 10 sencillos consejos para mantenerte espiritualmente en forma

Alimentación orgánica saludable, centros de salud física, tomar varios suplementos vitamínicos, escapadas de vacaciones a hoteles exóticos, y muchos otros son todos intentos por mantener una buena salud corporal.

Sin duda, todo esto puede ser bueno. Sin embargo, a menudo existe este error: ponemos las necesidades de nuestro cuerpo por encima de la de nuestra alma y esto es una errónea jerarquía de valores. Porque,
 ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? 
Evitar el daño
En un nivel humano y natural, debemos hacer un esfuerzo común para evitar lo que podría dañar nuestro cuerpo. Los buenos padres le han enseñado a sus hijos desde el comienzo: no juegues con fuego, mira dos veces antes de cruzar la calle, no estés con  malas compañías, come tus vegetales, duerme temprano, limpia tus dientes antes de acostarte, lava tus manos antes de comer, limpia tu cuarto.

Todo lo anteriormente mencionado son consejos comunes que los padres han dado a sus hijos durante años. Debemos elevar esto a un plano sobrenatural más alto y dar consejos de cómo evitar lo que puede perjudicar a nuestra alma inmortal, que tiene más valor que todo el universo creado.

1.- Evita los chismes y a los chismosos
Jesús dijo claramente que seremos juzgados por cada palabra que sale de nuestra boca, y también dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. Si tenemos el hábito de frecuentar a individuos que son unos chismosos incorregibles, entonces debemos hacer un cambio y no frecuentarlos más.
Leer el capítulo 3 de la Carta al apóstol Santiago, es un excelente capítulo en las escrituras acerca de los pecados de la lengua. 
2.- Vístete apropiadamente
No debemos ser ocasión de pecado para los demás. Nuestro cuerpo es un templo sagrado desde el bautismo. San Pablo nos recuerda que somos embajadores de Cristo, eso significa representantes del Señor de señores y Rey de reyes. Debemos vestirnos de acorde a esto. Cuando decimos vestirse apropiadamente no solamente es en la iglesia, como si este fuera el único lugar para vestirse con decoro y modestia, debemos hacerlo a todo hora y en todo lugar. Nunca debemos olvidar que somos cristianos 24/7 (24 horas al día, 7 días a la semana)  y eso significa siempre.

3.- Evita las malas compañías
San Pablo decía que las malas compañías corrompen la moral. Este proverbio expresa concisamente la siguiente verdad: “Dime con quién andas y te diré quién eres". No tenemos que ser genios para saber que tendemos imitar a nuestros amigos y a nuestros compañeros.

Oremos por la gracia de encontrar uno o dos amigos que sean realmente nobles, honestos, puros, cristianos trabajadores y habrás descubierto un verdadero tesoro.  La sabiduría del viejo testamento nos enseña que encontrar un buen amigo es encontrar un tesoro.

4.- Cuida tu mirada
Otro proverbio es oportuno para este concepto: "La curiosidad mató al gato". Peor aún, la mirada pícara del Rey David resultó en el adulterio con Betsabé, y eventualmente en el asesinato de su marido, el valiente y honesto soldado Urías de hitita (2 Samuel 11).

Job afirmó: "Yo establecí un pacto con mis ojos para no fijar la mirada en ninguna joven" (Job 31,1). Finalmente, Jesús lo deja por sentado en una de sus Bienaventuranzas: "Benditos los puros de corazón, porque ellos verán a Dios" (Mateo 5,8).

En un mundo colmado con imágenes impuras, humanas y digitales, más que nunca necesitamos tener estricta custodia de nuestros sentidos, en especial nuestra vista.

5.- Evitar ser impulsivo
Otra actitud o disposición que debemos evitar es rendirnos a nuestra impulsividad, en todos los sentidos, pero especialmente al hablar.

Un buen proverbio indica: "Piensa antes de hablar". Otro proverbio, que de algún modo hace caer en cuenta a aquellos que hablan y después piensan es el siguiente: "No digas algo de lo que te puedas arrepentir". A un nivel espiritual más elevado Santiago nos advierte: "Debemos estar listos para escuchar y lentos para hablar".

Santo Tomás de Aquino ofrece esta interesante perspectiva: "Dios nos ha dado dos orejas y una boca para así escuchar el doble de lo que hablamos". ¡Medita sobre esto antes de hablar!

miércoles, 16 de agosto de 2017

La familia

FAMILIA, LUGAR DE PERDÓN ... 

No hay familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de los demás. Decepcionamos unos a otros. Por eso, no hay matrimonio sano ni familia sana sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y la supervivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en una arena de conflictos y un reducto de penas.

Sin perdón la familia se enferma. El perdón es la asepsia del alma, la limpieza de la mente y la alegría del corazón. Quien no perdona no tiene paz en el alma ni comunión con Dios. La pena es un veneno que intoxica y mata. Guardar el dolor en el corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. El que no perdona se enferma física, emocional y espiritualmente.

Y por eso la familia necesita ser lugar de vida y no de muerte; El territorio de cura y no de enfermedad; El escenario de perdón y no la culpa. El perdón trae alegría donde la pena produjo tristeza; En la que el dolor causó la enfermedad.


Papa Francisco.

sábado, 12 de agosto de 2017

Reflexiones ajenas

Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba, engánchalos a tu alma con ganchos de acero.  William Shakespeare

Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza. Mario Benedetti

Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón. Jorge Luis Borges

La amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos a perdonarse los pequeños defectos. Jean de la Bruyere



jueves, 10 de agosto de 2017

A eso...

A ESO...
A eso de caer y volver a levantarte, de fracasar y volver a comenzar,
de seguir un camino y tener que torcerlo, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso..., no le llames adversidad, llámale

Sabiduría

A eso de sentirte impotente, de fijarte una meta y tener que seguir otra, de huir de una prueba y tener que encararla, de planear un vuelo y tener que recortarlo, de aspirar y no poder, de querer y no saber, de avanzar y no llegar.
A eso..., no le llames castigo, llámale

Enseñanza

A eso de pasar días radiantes, días felices y días tristes. Días de soledad y días de compañía.A eso… no le llames rutina, llámale

Experiencia

A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan, y tu cerebro funcione y tus manos trabajen,
y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta, y tu corazón ame...
A eso..., no le llames poder humano, llámale

Milagro Divino

A eso, de que tus ojos estén leyendo este mensaje y que tengas el tiempo para disfrutarlo, que escuches una melodía y tengas esa sensación de cariño...
A eso..., no le llames casualidad, llámale

 ¡¡ A M I S T A D !!


lunes, 7 de agosto de 2017

Reflexiones prestadas

El signo más cierto de la sabiduría es la serenidad constante.
(M. Montaigne)

La serenidad y la cordura constituyen los principios de la sabiduría y la felicidad. (Lyn Yutag)

Dejar que el tiempo resuelva nuestras dudas y dolores es mejor que tratar de cortarlos impacientemente. (Stephen Crane)

Una conciencia tranquila nos hace serenos. (Lord Byron)


Un hombre no trata de verse en el agua que corre, sino en el agua tranquila.


domingo, 6 de agosto de 2017

Saber perdonar. Última entrega

Día 8

En este octavo día, que tu intención sea pedir a Dios que llene de más amor tu corazón para siempre devolver bien por mal.
Reflexión. “¿Devolver bien por mal? ¿Poner la otra mejilla? ¡Qué le pasa a Dios! ¡Ah no! El que me la hace la paga. Ni que uno no tuviera dignidad…”. ¿Cuántas veces hemos pensado así? Ese ego aconsejándonos y acariciando nuestras miserias humanas. 
“Devolver bien por mal…” Nada más cierto que estas palabras llenas de verdad porque el mal no se apaga con el mal sino con el bien. Recordemos que Dios nos habla por medio de parábolas (verdades que parecen mentira) y el mundo nos quiere convencer por medio de sofismas (mentiras que parecen verdades). De nosotros depende qué elegimos, obedecer a Dios con la certeza de que al final tendremos plenitud “eterna” o seguir las reglas del mundo que nos ofrece bienestar temporal. La satisfacción de la venganza, por mucho que dure, es pasajera. La del perdón es infinita porque emana del alma de quien Dios vive en él.
En el Evangelio de Juan (6, 1-13), “Multiplicación de los panes”, hay varios puntos que me llaman la atención, en especial estos 2:
6:10 <Jesús le respondió: “Háganlos sentar”>. Jesús les dio pan a los que estaban sentados, listos para recibirlo. Ese “háganlos sentar” quiere decir que hay que estar atentos, listos y preparados para recibir todas las gracias y dones que Dios nos quiere regalar. En el caso de esta novena es el don de saber perdonar.
6:12-13 <Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada”. Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada>. ¿Generalmente, qué hacemos nosotros con las sobras? Las tiramos a la basura. Sin embargo, aquí Jesús las manda recoger para que nada se desperdicie… y con esas sobras se llenaron 12 canastos.
En nuestra vida, ese canasto es el mismo corazón de Jesús y las sobras, esas que nadie quiere de mí, son mis miserias, las cuales que yo, como uno de sus doce, pongo dentro de su corazón para que Él las convierta en bendiciones. Una vez más Jesús nos enseña a devolver bien por mal; a no desperdiciar absolutamente nada y todo entregárselo a Él.
Quiere decir que de mis miserias y de lo que nadie quiere, Dios obrará cosas maravillosas hasta saciar a mí y a los demás. Nuestras miserias, que no son otra cosa más que defectos, son maravillosas áreas de oportunidad que nos mantendrán humildes y necesitados de Dios. 
Ejercicio. Invocando al Espíritu Santo y tu ángel custodio, con papel y pluma, haz una lista reconociendo todas esas miserias (o defectos) que deseas poner en el Corazón de Jesús. En especial, ese deseo de venganza (por muy pequeño que sea), para que Dios los transforme en dones, virtudes y bendiciones.

Día 9

En este noveno día, que tu intención sea pedir a Dios un corazón hecho a su medida y al de su Madre María. Pide a la Santísima Madre que te preste su corazón cada vez que te cueste trabajo perdonar.
Reflexión: “…Consoladora de los afligidos, Auxilio de los cristianos, Reina de la paz,…” y yo le añadiría Madre del perdón. Por supuesto que no podía faltar la Madre de Dios y Madre nuestra al cerrar nuestra novena porque Jesús siempre va de la mano de su Ella. Además, si alguien puede hablar de perdón es María, modelo de virtudes…
La Santísima Virgen es una excelente aliada en asuntos del alma, por eso adóptala como tu intercesora para que te ayude a presentar tus oraciones al Padre. Es la Reina de la paz y sabemos que uno de los frutos inminentes al vivir el perdón es ese, armonía y paz en los corazones.
Virgen Madre mía, gracias por tu “FIAT” y por tu amor. Intercede por mí ante tu amadísimo Hijo para sacar de mi alma todo aquello que me separe del amor de Dios, en especial esas semillas de odio, rencor y resentimiento que puedan estar aún en mi corazón. Enséñame a amar y a tratar bien a los demás, sobre todo a mis enemigos, y no porque lo merezcan o no, sino porque fueron creados a imagen y semejanza de Dios y a los cuales yo, gracias a la luz del Espíritu Santo que habita en mí, alcanzo a ver en ellos tal dignidad.
Te consagro mi vida, mis pasiones, mis fortalezas y debilidades. Enséñame a ser uno/a contigo y si no es mucho pedir, enséñame a ser como Tú. Amén

Ejercicio: Prepárate para ir a misa lo más pronto que puedas y lleva contigo la lista que hiciste el primer día. Cuando sea un momento prudente, de preferencia entre el Padrenuestro y el momento de la paz, con todo tu corazón entrega a Dios todos los nombres que pusiste en la lista del primer día; si te es posible tráelos a tu mente y con el amor más profundo que seas capaz mándales la paz en el Nombre de Dios.
Este ejercicio del perdón y de rogar a Dios la paz para ellos es muy sanador y es un gane-gane. Por un lado, si esas personas están listas y dispuestas a recibir la paz que tú les estás deseando, pues ya sabes los milagros y las maravillas que sucederán. Por el otro, si ellos no están listos a recibirla, esa paz regresa a ti. (Mateo 10:1-16)


sábado, 5 de agosto de 2017

Saber perdonar 5

Día 6
En este sexto día que tu intención sea pedir a Dios que te haga ser un instrumento de paz en tu familia para que con amor puedas vencer cualquier discordia familiar.
Reflexión. Mi familia, mi iglesia doméstica. “Ojalá hubiera tenido otro papá; ojalá mi hermano fuera más cariñoso; ojalá hubiera nacido en otra familia…” Y así se nos puede ir la vida, inconformes, con una fe “ojalatera”. ¡No, ya basta! “Esta es la familia que tenías que tener para que hoy seas lo que eres”.
¿Qué nos ha venido enseñando Cristo? En ningún momento nos ha dicho que no tendremos problemas, sino que nos muestra el camino para encontrar soluciones. Jesús parte de la base de que en general el mundo es difícil y está lleno de contradicciones; nunca nos ha prometido que no tendremos problemas, lo que sí nos ha asegurado es que encontraremos caminos hacia las soluciones y armas para vencer los obstáculos; el único requisito es confiar en Él y vivir en obediencia.
Lo grande de la vida, la paz y la felicidad no es evitar los problemas si no encontrar soluciones, sobre todo en el ambiente familiar.
Qué fácil es amar y recibir a aquel hermano dulce y tierno con el que nos llevamos estupendamente, pero qué tal abrazar a aquel que nos insulta, que nos irrita y nos hace perder los estribos. Por qué nos costará tanto aplicar aquí el dicho: “Ámame cuando menos lo merezca porque es cuando más lo necesito”.
¿Cómo se enfrentan y se vencen las batallas cuando hay conflictos familiares? ¡De rodillas! Así es, hablando menos y rezando más. El verdadero MILAGRO de la paz familiar comenzará cuando caigas de rodillas delante de Dios, reconociendo tus miserias y tu parte de responsabilidad en ese conflicto y hagas lo que a ti te corresponde dejando a un lado el victimismo.
Ese pariente que te ofendió seguramente te hirió en lo más profundo y te hizo sufrir. Pero ¿por un segundo te has puesto a pensar que antes de haberte lastimado a ti, lastimó y ofendió a Dios? ¿Acaso eso no te duele?
El arma más poderosa que tienes para vencer en esa batalla familiar es la oración. Pide confiado a Dios que convierta, tanto tu alma como la de tus familiares y que a ti te señale el camino que te permita llegar a sus corazones.
Ejercicio: Una vez más acudamos a ese gran regalo que Dios nos dio para ser nuestro custodio y mensajero, nuestro ángel de la guarda. Invoca al Espíritu Santo y a tu ángel custodio que traigan a tu mente a ese pariente-familiar que quizás sin tú saberlo, es al que más necesitas recordarle cuanto le amas.
Pídele a tu angelito que haga fuerza con el de él/ella para que pueda recibir el mensaje que tu corazón le quiere mandar. Puedes decirle algo como: “Quiero recordarte que te amo y te acepto tal y como eres, de la misma
manera en que Dios me ama y me acepta a mí tal y como soy”.
Día 7
En este séptimo día que tu intención sea pedir a Dios tu corazón esté siempre lleno de amor para que cada vez que sea necesario des el primer paso hacia el perdón.
Reflexión. El primer paso para un verdadero perdón es la humildad de reconocer que yo también he ofendido y “necesito” ser perdonado. En ese bendito acto de humildad, donde de rodillas le pido perdón a Dios y le digo lo que me ha dolido haberle ofendido a través de mis actos y comportamiento tan faltos de caridad, no solo Él me perdonará y me recibirá con los brazos abiertos cual hijo pródigo, sino que aparte del regalo de su bendito perdón, me dará entre muchas otras gracias sobrenaturales, la capacidad y la fortaleza que necesito para yo poder perdonar a los demás. No hay manera de que yo por mis propias fuerzas logre experimentar un perdón profundo y sincero hacia mis semejantes; para lograrlo es necesario que viva en mi alma la Vida Divina de Dios.
El perdón es un acto de la voluntad el cual requiere de una sola migajita de ella para que comience a hacer efecto en nuestra alma. Recordemos que el perdón conviene…
Casi seguro que muchos de nosotros hemos tenido que perdonar y nos han perdonado aquello que parecía imperdonable. Luego de que todo pasa, uno voltea atrás y no puede más que decir ¡Bendito sea Dios y bendita nuestra capacidad de amar y de perdonar!

Ejercicio: Haz todo lo que esté de tu parte para acudir al sacramento de la reconciliación lo antes posible. Recuerda que Dios siempre será Dios, contigo y sin ti… Y tú, sin su Gracia Sacramental, sin su Vida Divina, ¿quién eres? ¡Venga, a dar el primer paso!

viernes, 4 de agosto de 2017

Saber perdonar 4

Día 5
En este quinto día que tu intención sea pedir a Dios que borre de tu alma cualquier vestigio de resentimiento que no te permita perdonar de corazón.
Reflexión. El resentimiento es ese veneno que yo me tomo pretendiendo que mate al que me hizo daño. “Re” (repetición). Resentimiento es la acción de volver a sentir. El resentimiento es una caricia del ego que te dice: “Tienes razón. Tú no merecías ser tratado de esa manera”. ¡Cuidado con escucharle! Sentimos mucho dolor de lo tanto que hemos sido lastimados pero pocas veces nos detenemos a sentir y a dolernos de lo que también nosotros hemos lastimado a otros.
Al resentimiento yo lo comparo con cataratas en los ojos. Estas no nos permiten ven con claridad la luz por lo tanto no podemos saborear con nitidez los colores de la vida. Justo eso es el resentimiento, una catarata en el alma que no nos permite ni recibir, ni sentir la plenitud del amor de Dios ni sus Gracias; es decir, que no nos permite recibir la luz del Espíritu Santo en plenitud.
Una vez escuché la meditación de un sacerdote que me hizo mucho sentido: cuando Jesús nos propuso que perdonemos a nuestros enemigos no nos propuso algo heroico sino algo práctico. En pocas palabras nos quiso decir que ya no le diéramos más poder a nuestro enemigo.
Perdonar es soltar; es dejar a esa persona que nos hirió en las únicas manos que saben cómo tratarlo, las manos de Dios. Perdonarle no es desearle ni bien ni mal; perdonar es arrojarla, aventarla, tirarla, pero no al vacío ni al abismo sino a las manos de Dios con la certeza de que Él sabrá qué hacer con ella.
Aquí aplica el proverbio chino: “tu enemigo te hirió una vez, su recuerdo mil veces”. Por ejemplo, la persona que te engañó el 5 de mayo del 2010 y estamos en el 2016. Si tú sigues con ese recuerdo, dándole vueltas y pensando que esa persona te engañó, te hizo, te, te, te… el agresor te ofendió ese día, pero tú y a través de su recuerdo, con traer ese pensamiento a tu mente y permitirle que llegue a tu corazón de una manera dolorosa, haces que te siga engañando hasta el día de hoy. ¿Me expliqué?
Es por eso por lo que el perdonar no es heroico sino práctico. Y fíjate que en ningún momento te pedí que le desearas cosas buenas porque humanamente cuando nos hacen daño sería muy hipócrita decir que le deseamos lo bueno. Lo práctico es comenzar a perdonar, lo heroico es que ya, a través del tiempo y con la ayuda de Dios, le deseamos cosas buenas, bendiciones.
El resentimiento me ata al pasado y mientras siga con esa actitud, únicamente “pobreteándome”, en la medida en que siga en el papel de víctima, “autocompadeciéndome” será en la medida en que me estaré perdiendo la verdadera compasión de Dios hacia mí.
Estoy tan metido/a en mi “yo-yo-yo”, tratando de buscar explicación y justificación a la ofensa que recibí, que no alcanzo a vislumbrar toda la misericordia y el perdón que Dios ha derramado en mí tantas veces como yo le he ofendido. Aun más importante, no alcanzo a percibir la explicación que Dios me quiere dar, es decir del plan maravilloso de su amor para mí.
Entonces el primer paso para un perdón sanador es liberar, renunciar, soltar… Elegir dejar ir cualquier pensamiento de venganza, rencor y autocompasión. Me hago consciente y elijo no enredarme con esa actitud, con esas palabras, con la ofensa, no engancharme.
Pongo mi ego, mi dolor, mi victimismo y todos esos sentimientos que no me permiten soltar la ofensa al pie de la Cruz, en manos de quien es el perdón vivo. Cuando yo elijo renunciar a mi “ego herido” no quiere decir que el problema desaparecerá o se arreglará de manera automática; lo que quiere decir es que le estoy dando libertad a las manos de Dios para que sea parte de la solución.

Ejercicio: Utilicemos ese gran regalo que Dios nos dio para ser nuestro custodio y mensajero, nuestro ángel de la guarda. Invoca al Espíritu Santo y a tu ángel custodio para que traigan a tu mente a esa persona que quizás sin tú saberlo, es a la que más necesitas perdonar. Pídele a tu angelito que haga fuerza con el de ella para que pueda recibir el mensaje que tu corazón le quiere mandar: “En el nombre de Jesús, por el Poder y la Gracia de Dios, te perdono y te libero”. Amén

jueves, 3 de agosto de 2017

Saber perdonar 3

Día 3
En este tercer día, que tu intención sea pedir a Dios que haga crecer tu fortaleza para vencer todo orgullo que te separe del amor.
Reflexión. Cómo será de fuerte el orgullo, hijo de la soberbia, que el mismo Jesús se permitió ser tentado para demostrarnos cómo hay que vencerlo.
El orgullo y el ego van muy de la mano. Podemos caer en la tentación de pensar así: “¿quién se ha creído ese para ofenderme?” Ahora yo te pregunto, ¿quién te crees tú para que no te ofendan? Hay que poner al orgullo en el lugar al que pertenece, al fondo del abismo, madurar y tratar siempre de ver lo bueno que hay en las personas. ¿Que no veo nada bueno? ¡Ah! Pues es entonces cuando debes hacer un trabajo personal profundo y en conciencia reconocer que estás haciendo de la soberbia tu comadre porque de verdad todos tenemos algo bueno. Como decía san Agustín: “Procura adquirir las virtudes que crees que faltan en tus hermanos y ya no verás los defectos, porque no los tendrás tú”.
En pocas palabras: LO QUE TE CHOCA, TE CHECA… En este caso el orgullo no te levanta sino que te hunde aún más.
Se necesita mucha humildad para reconocer todo aquello que Dios merece que yo mejore por amor a Él. Pídele que te dé la capacidad de ver a todos los demás a través de sus ojos, sobre todo a aquellos que más te cuesta tolerar.
Ejercicio: Piensa en esa persona que más te hace perder el control. ¿Qué botón aprieta en ti que hace que no la toleres o pierdas el control? ¿Qué será lo que tú debas mejorar o cambiar para que su acción o actitud te deje de molestar?

Día 4

En este cuarto día que tu intención sea pedir a Dios que haga crecer tu capacidad de controlar cualquier temperamento colérico o iracundo que haya en ti.
Reflexión. Esa bendita ira que nos empuja a decir lo que por misericordia debiéramos callar y a callar lo que por caridad debiéramos decir.
Cuántas veces decimos: “es que fulano me hizo enojar”, “es que él tiene la culpa de que yo reaccione así”. ¿Te das cuenta de que le estás dando total poder a otro sobre ti? ¡Quítaselo! Ese poder es solo tuyo porque Dios te lo dio a ti. Ese poder se llama voluntad y libre albedrío de elegir que nadie te quita tu paz porque como a san Pablo, todo lo puedes en Cristo que te conforta.
Insisto, tu capacidad de perdonar habla mucho del tamaño de tu alma y de tu generosidad. Si no sabes cómo perdonar, simplemente voltea con el “Perdón hecho hombre” (Dios) y dile: -No sé cómo hacerle. Enséñame Tú y dame un corazón hecho a tu medida.
Muchas veces lo que Dios necesita para obrar milagros en tu alma como lo es el perdón, es tu buena disposición a soltar ese “cáncer” como lo es el rencor, la ira y el resentimiento. Dios quiere que tu vida se convierta en una fuente de humildad.

Ejercicio: pon muchísima atención en ti y en tus reacciones. ¿A qué le estás dando poder de quitarte la paz; hacia qué y por qué reaccionas con ira? Cuando sientas que estás a punto de perder el control invoca el nombre de Dios con esta jaculatoria: “Justo juez, justo juez, pon mi alma a tus pies”.