Opiniones personales. Opiniones ajenas. Mafalda. Otros

sábado, 15 de junio de 2013

Reflexión


Aquella podría ser una mañana más, como cualquier otra. Una persona baja en el metro de Nueva York, vistiendo jeans y camiseta. Se para cerca de la entrada. Saca el violín de la caja y comienza a tocar con entusiasmo para la multitud que pasa por ahí en la hora pico del día. Tocó durante 45 minutos, y fue prácticamente ignorado por todas las personas que pasaron.

Nadie sabía que el músico era JOSHUA BELL, Uno de los mejores violinistas del mundo ejecutando piezas musicales consagradas, en un instrumento rarísimo,  un Stradivarius de 1713, estimado en más de 3 millones de dólares.
Algunos días antes, Bell había tocado en el Symphony Hall de Boston, donde los lugares costaban mas de mil dólares. La experiencia en el metro, grabada en video, muestra hombres y mujeres de andar ligero, taza de café en la mano y celular al oído.

INDIFERENTES AL SONIDO DEL VIOLÍN.
La iniciativa, realizada por The Washington Post, era la de lanzar un debate sobre valor, contexto y arte. La conclusión es que estamos acostunbrados a dar valor a las cosas, cuando están en un contexto. Bell, en el metro, era una obra de arte sin moldura. Un artefacto de lujo sin etiqueta del diseñador.

Este es um ejemplo de tantas cosas que pasan en nuestras vidas, que son únicas, singulares y que no les damos importancia, porque no vienen con la etiqueta de precio.
Al final, lo que tiene valor real para nosotros, independentemente de marcas, precios y etiquetas, es  lo que el mercado dice que podemos tener, sentir, vestir o ser?

Será que nuestros sentimentos y  nuestra apreciación de belleza son manipulados por el mercado, por los medios de comunicación y por las instituciones que tienen poder financiero? Será que estamos valorizando solamente aquello que está con etiqueta de precio?
Una empresa de tarjetas de crédito está invirtiendo, hace algún tiempo, en propaganda donde, despúes de mostrar varios items, con sus respectivos precios, presenta una cena de afecto, de alegría e informa: NO TIENE PRECIO.

Y es eso lo que precisamos aprender a valorar. Aquello que no tiene precio, porque no se compra. No se compra la amistad, el amor, el afecto. No se compra cariño y dedicación.
No se compra el rayo de sol, ni las gotas de lluvia.                      

El aire que respiramos, la brisa, el verde de los árboles y el colorido de las flores nos es dado por Dios, gratuitamente.
Pensemos en ésto y aprovechemos más todo lo que está a nuestro alcance, sin precio, sin patente registrada, sin etiqueta del diseñador

Estemos mas atentos a lo que nos acerca, seamos agradecidos por lo que tenemos y no perdamos el tiempo pensando en lo que pudo haber sido y no fué
Y no echemos la culpa a lós demás por no saber disfrutar de lo que tenemos, es injusto y poco elegante.

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 14 de junio de 2013

Aportación al Año de la Fe


Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor
n   ¿Cuál es la Buena Noticia para el hombre? Compendio del Catecismo 422-424La Buena Noticia es el anuncio de Jesucristo, «el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16), muerto y resucitado. En tiempos del rey Herodes y del emperador César Augusto, Dios cumplió las promesas hechas a Abraham y a su descendencia, enviando «a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva» (Ga 4, 4-5).

n  Para salvarnos Dios envió a su Hijo, que es Jesús, el Cristo, o Jesucristo. Como afirma la fe de la Iglesia, Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre. Además de Salvador y Redentor, Jesucristo es el modelo para los hombres, especialmente para los cristianos. A pesar del pecado, Dios seguía amando a los primeros padres y a sus descendientes, y quiso restaurar lo que el pecado había destruido.

n  Prometió que salvaría a los hombres de su pecado, recuperando el don de la gracia: volverían a ser hijos de Dios y herederos del cielo, aunque sin recobrar los dones preternaturales.
n  Para que los hombres no se olvidaran de que iba a enviar al mundo un Salvador, Dios les recuerda con frecuencia esa promesa por medio de Abrahán, Jacob, Moisés, David... Son los Profetas, sobre todo, los que hablan del Mesías, del Salvador que habrá de venir: Isaías (7,14) proclama que nacerá de una "virgen"; Miqueas (5,2) señala incluso dónde va a nacer: en "Belén".

n  "Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo unigénito" (Juan 3,16). El Señor se llama Jesús, que quiere decir "Salvador". El arcángel San Gabriel se lo dijo así a San José: La Virgen "dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados" (Mateo 1,21). Él nos lo dijo y porque lo demostró con sus obras. Nos dijo: "Yo y el Padre somos una misma cosa; quien me ve a mí ve al Padre; nadie conoce al Padre sino el Hijo". Jesucristo cura a los mudos, a los ciegos, a los leprosos...; resucita a su amigo Lázaro, al hijo de la viuda de Naín...; perdona los pecados...; y todo esto lo hacía por su propia virtud y poder, porque es Dios.
n  Jesucristo murió verdaderamente y resucitó también de verdad. Se apareció repetidas veces a sus discípulos, y éstos lo atestiguaron. Sus enemigos querían ocultar esta prueba de su divinidad (cfr. Mateo 28,11-15).

n  La resurrección de Cristo es la mayor prueba de que es Dios, pues resucitó por su propia virtud. Jesucristo es igual a nosotros, menos en el pecado y el error.
n  Tuvo madre como tenemos nosotros; trabajó con sus manos; tuvo hambre y sed, comía y bebía; se cansaba; tuvo amigos y lloró cuando murió su amigo Lázaro; se alegraba con sus discípulos, con los niños... Jesucristo no sólo es perfecto Dios, sino que además es perfecto hombre.

n  Jesucristo venció a la muerte, resucitó y subió al cielo. Como Dios, está en todas partes y todo lo ve y lo oye. Jesucristo está en el cielo y en la Eucaristía. Podemos hablar con Él: nos escucha y nos habla, no con palabras sino en nuestro corazón. Tenemos que aprender de Jesús. Él mismo ha dicho: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14,6).
n  Debemos cultivar la amistad con Jesús.

n  Si queremos tratarle, lo encontraremos en el evangelio, en la oración y en el sagrario.
n  Un propósito para avanzar

n  Lee todos los días el Evangelio durante unos minutos, para conocer mejor la vida y doctrina de Jesús.
n  Haz una breve visita al Santísimo en el Sagrario para estar con Cristo, realmente presente.



 

miércoles, 12 de junio de 2013

Discurso aiempre actual (II)

•        "Ya votó por nosotros", ¿no?,  pues no, jóvenes, y no votaré por ustedes  porque ustedes también tienen mucha culpa de lo que  pasa en el mundo, ustedes también son medio soberbios, como que si el mundo fueran ustedes y los demás tienen una importancia muy relativa, y aunque hablan de paz, y de democracia y de cosas muy bonitas, a veces también pretenden imponer su voluntad por la fuerza, por la fuerza del dinero. Yo estoy de acuerdo con ustedes en que debemos luchar por el bien colectivo e individual, en combatir la miseria y resolver los tremendos problemas de la vivienda, del vestido y del sustento. Pero en lo que no estoy de acuerdo con ustedes es la forma que ustedes pretenden resolver esos problemas, ustedes también han sucumbido ante el materialismo, se han olvidado de los más bellos valores del espíritu pensando sólo en el negocio, poco a poco  se han ido convirtiendo en los acreedores de la humanidad y por eso la humanidad los ve con desconfianza.  El día de la inauguración de la Asamblea, el señor embajador de Lodaronia dijo que el remedio para todos nuestros males estaba en tener automóviles, refrigeradores, aparatos de televisión; ju ... y yo  me pregunto:  ¿para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos?, ¿Para qué queremos refrigeradores si no tenemos alimentos que meter dentro de ellos?.  ¿Para qué queremos tanques y armamentos si no tenemos suficientes escuelas para nuestros hijos? (aplausos).

•        Debemos de luchar para que el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de hacer del mundo una morada de paz y tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos. Pero esta aspiración no será posible si no hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social. Es verdad que está en manos de ustedes, de los países poderosos de la tierra, ¡Verdes y Colorados!, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no con dádivas ni con préstamos, ni con alianzas militares. Ayúdennos pagando un precio más justo, más equitativo por nuestras materias primas, ayúdennos compartiendo con nosotros sus notables adelantos en la ciencia, en la técnica... pero no para fabricar bombas sino para acabar con el hambre y con la miseria (aplausos). Ayúdennos respetando nuestras costumbres, nuestras creencias, nuestra dignidad como seres humanos y nuestra personalidad como naciones por pequeños y débiles que seamos; practiquen la tolerancia y la verdadera fraternidad que nosotros sabremos corresponderles, pero dejen ya de tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la política internacional. Reconózcannos como lo que somos, no solamente como clientes o como ratones de laboratorio, si no como seres humanos que sentimos,  que sufrimos, y lloramos.
•        Señores representantes, hay otra razón más por la que no puedo dar mi voto: hace exactamente veinticuatro horas que presenté mi renuncia como embajador de mi país, espero me sea aceptada. Consecuentemente no les he hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la tierra:  el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libres, el anhelo de legar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia. Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos. Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos.

Si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras, que hace dos mil años, dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: "Amaos... amaos los unos a los otros"

•        Pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: "Armaos los unos contra los otros"....

 

 

martes, 11 de junio de 2013

Un discurso muy actual de hace 40 años (I)

A alguien se le ocurrió rescatar este discurso, pronunciado hace 40 años  por Cantinflas, supuestamente ante la Organización de Naciones Unidas, en una película en la cual él hacía el papel de embajador. El discurso tiene cuarenta años pero, sin quitarle una coma, podría repetirse en cualquier foro con absoluta vigencia. Éste fue el mismo filósofo de aquella célebre y crucial pregunta, formulada justo antes de sentarse a jugar dominó. "¿Vamos a jugar como caballeros ó como lo que somos?"

"Me ha tocado en suerte ser último orador, cosa que me da mucho gusto porque, como quien dice, así me los agarro cansados. Sin embargo, sé que a pesar de la insignificancia de mi país que no tiene poderío militar, ni político, ni económico ni mucho menos atómico, todos ustedes esperan con interés mis palabras ya que de mi voto depende el triunfo de los Verdes o de los Colorados.
Señores Representantes: Estamos pasando un momento crucial en que la humanidad se enfrenta a la misma humanidad. Estamos viviendo un momento histórico en que el hombre científica e intelectualmente es un gigante, pero moralmente es un pigmeo. La opinión mundial está tan profundamente dividida en dos bandos aparentemente irreconciliables, que se ha dado el singular caso, de que sólo un voto. El voto de un país débil y pequeño pueda hacer que la balanza se incline de un lado o de otro. Estamos, como quien dice, ante una gran báscula: con un platillo ocupado por los Verdes y con otro platillo ocupado por los Colorados. Y ahora llego yo, que soy de peso pluma y según donde yo me coloque, de ese lado inclinará la balanza. ¡Háganme el favor!... ¿No creen ustedes que es mucha responsabilidad para un solo ciudadano? Porque además no considero justo que la mitad de la humanidad quede condenada a vivir bajo un régimen político y económico que no es de su agrado, solamente porque un frívolo embajador haya votado, o lo hayan hecho votar, en un sentido o en otro. Por eso yo, el que les habla, su amigo... yo... no votaré por ninguno de los dos bandos (voces de protesta).  Y yo no votaré por ninguno de los dos bandos por tres  razones:

 Primera, porque, repito que no  sería justo que el sólo voto de un representante, que a lo mejor está enfermo del hígado, decidiera los destinos de cien naciones; Segunda, porque estoy convencido de que los procedimientos, repito, recalco, los procedimientos de los Colorados ( los países comunistas) son desastrosos  (voces de protesta de parte de los Colorados); ¡y Tercera!... porque estoy convencido de que los procedimientos de los Verdes ( los Estados Unidos ) tampoco son de lo más bondadoso que digamos (ahora protestan los Verdes).  Y si no se callan de plano yo ya no sigo, y se van a quedar con la tentación de saber lo que tenía que decirles. Insisto que hablo de procedimientos y no de ideas ni de doctrinas. Para mí todas las ideas son respetables  aunque sean " ideítas" o "ideotas“ y aunque no esté de acuerdo con ellas. Lo que piense ese señor, o ese otro señor,  o ese de allá de bigotitos que no piensa nada porque ya se nos durmió, eso no impide que todos nosotros seamos muy buenos amigos.
•        Todos creemos que nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir, nuestra manera de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores y  tratamos de imponérselo a los demás y si no los aceptan decimos que son unos tales por cuales y al ratito andamos a la greña.  ¿Ustedes creen que eso está bien? Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de vivir de cada quien.  Hace cien años ya lo dijo una de las figuras más humildes pero más grandes de nuestro continente:  "El respeto al derecho ajeno es la paz" (aplausos). Así me gusta... no que me aplaudan, pero sí que reconozcan la sinceridad de mis palabras.  Yo estoy de acuerdo con todo lo que dijo el Sr. representante de Salchichonia (alusión a Alemania) con humildad, con humildad de albañiles no agremiados debemos de luchar por derribar lo que nos separa, la incomprensión, la mutua desconfianza, el odio. Pero no la diferencia de las ideas, ¡eso no!, ¡nunca!. El día que pensemos igual y actuemos igual dejaremos de ser hombres para convertirnos en máquinas,  en autómatas.
•        Este es el grave error de los Colorados, el querer imponer por la fuerza sus ideas y su sistema político y económico, hablan de libertades humanas, pero yo les pregunto: ¿existen esas libertades en sus propios  países? Dicen defender los Derechos del Proletariado pero sus propios obreros no tienen ni siquiera el derecho elemental de la huelga. Hablan de la cultura  universal al alcance de las masas pero encarcelan a sus escritores porque se atreven a decir la verdad, hablan de la libre determinación de los pueblos y sin embargo hace años que oprimen una serie de naciones sin permitirles que se den la forma de gobierno que más les convenga.
•        ¿Cómo podemos votar por un sistema que habla de dignidad y acto seguido atropella lo más sagrado de la dignidad humana que es la libertad de conciencia eliminando o pretendiendo eliminar a Dios por decreto? No, señores representantes, yo no puedo estar con los Colorados, o mejor dicho con su manera de actuar; respeto su modo de pensar, allá ellos, pero no puedo dar mi voto para que su sistema se implante por la fuerza en todos los países de la tierra (voces de protesta)
•        ¡El que quiera ser Colorado que lo sea, pero que no pretenda teñir a los demás!- (los Colorados se levantan para salir de la Asamblea). ¡Un momento jóvenes!, ¡hombre! ¿Por qué tan sensitivos? Pero si no aguantan nada, no, si no he terminado. Tomen asiento.  Ya sé que es costumbre de ustedes abandonar estas reuniones en cuanto oyen algo que no es de su agrado; pero no he terminado, tomen asiento, no sean precipitosos... todavía tengo que decir algo de los Verdes, ¿no les es gustaría escucharlo?

lunes, 10 de junio de 2013

Sin desperdicio

Hoy traigo parte de unas declaraciones que suscribo plenamente y por medio de ellas quiero alertar una vez más -y no será la última- del injustísimo crimen que supone el aborto en esta sociedad endurecida por una obsesión por el materialismo y la "buena vida", en lugar de aspirar a llevar a una "vida buena" como decían los filósofos griegos.


"Tratando del aborto nos encontramos ante la realidad de una vida humana en el seno materno que hay que proteger desde el momento de su concepción. El feto es un ser humano inocente e indefenso, por lo que los padres y la sociedad han de protegerle. En la iglesia hay instituciones que trabajan para ayudar a madres embarazadas con la finalidad que no se vean abocadas al aborto y puedan dar a luz a su hijo. El humanismo de una sociedad se evalúa por su actitud social y legal ante el aborto, en definitiva ante la cultura de la vida.

En el fondo de la crisis económica y financiera hay una crisis de valores y de fe. Cuando el hombre abandona a Dios, se pierde a sí mismo. Sin valores humanos y cristianos al salir de la crisis podemos caer en otra."

(Parte de las declaraciones de Luis Martínez Sistach, cardenal arzobispo de Barcelona)

domingo, 9 de junio de 2013

Mensajes del Papa Francisco


La lógica mundana nos empuja hacia el éxito, el dominio, el dinero; la lógica de Dios, hacia la humildad, el servicio y el amor.

El verdadero poder es el servicio. El Papa ha de servir a todos, especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños.

Acojamos a Cristo en nuestra vida, ocupémonos unos de otros, respetemos la creación con amor.

Dios nos ama. No tengamos miedo de amarlo. La fe se profesa con la boca y con el corazón, con la palabra y con el amor.

Ser cristianos no se reduce a seguir los mandamientos, sino a dejar que Cristo tome posesión de nuestra vida y la transforme.

Que hermosa es la mirada de Jesús sobre nosotros, cuánta ternura. No perdamos nunca la confianza en la paciente misericordia de Dios.

 

sábado, 8 de junio de 2013

Seguimos con las virtudes


La primera virtud es frenar la lengua, y es casi un dios quien teniendo razón sabe callarse. Catón de Útica (95 AC-46 AC) Político romano.

Nuestro gran error es intentar obtener de cada uno en particular las virtudes que no tiene, y desdeñar el cultivo de las que posee. Marguerite Yourcenar (1903-1987) Escritora francesa.

Un hombre sin virtud no puede morar mucho tiempo en la adversidad, ni tampoco en la felicidad; pero el hombre virtuoso descansa en la virtud, y el hombre sabio la ambiciona. Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

Un hombre de virtuosas palabras no es siempre un hombre virtuoso. Confucio   

Una virtud simulada es una impiedad duplicada: a la malicia une la falsedad.
San Agustín (354-430) Obispo y filósofo.

El hombre superior piensa siempre en la virtud; el hombre vulgar piensa en la comodidad. Confucio 

Cuando veáis a un hombre sabio, pensad en igualar sus virtudes. Cuando veáis un hombre desprovisto de virtud, examinaos vosotros mismos. Confucio 

 

viernes, 7 de junio de 2013

El ideal de sabio y las cuatro virtudes

               Siguiendo el ejemplo de los primeros filósofos y de Sócrates, se formó en Grecia un ideal de sabio; de hombre dedicado a la búsqueda de la sabiduría;…; capaz de prescindir de la buena vida para llevar una vida buena… Sabiduría que no era pura teoría, sino que quería ser una manera sabia de vivir… El ser humano es racional, y por eso, debe vivir por encima de sus pasiones, buscando paz con la naturaleza y dentro de la sociedad.

Si somos inteligentes y libres, nuestra conducta tiene que estar dominada por la inteligencia y la libertad… La virtud propia de la inteligencia es la prudencia y la virtud que perfecciona la voluntad es la justicia. La virtud que gobierna los deseos es la templanza y la virtud que gobierna el ánimo para afrontar y resistir las dificultades es la fortaleza.

(Del libro “Las virtudes”. Juan Luis Lorda)

jueves, 6 de junio de 2013

Sobre las virtudes


Según Aristóteles, para mejorar hace falta adquirir buenos hábitos. Sobre todo el hábito o la virtud de la justicia, que es hacer las cosas como hay que hacerlas. Según Aristóteles, se trata de poner en todo la medida de la razón. Tenemos que comer, pero con la medida razonable que descubre la inteligencia. Podemos beber, pero con la medida razonable que descubre la inteligencia. Y lo mismo en cualquier otra cosa. De manera que el hombre bueno es aquel en que predomina la razón y la justicia en todo lo que hace. Este ideal del hombre bueno y de lo que es la virtud ha atravesado la historia de la humanidad. Es la clave del humanismo clásico. Y hoy es igual que cuando Aristóteles la explicó a sus discípulos.

(Del libro “Las Virtudes”. Juan Luis Lorda)

miércoles, 5 de junio de 2013

Testimonios

 ¿Cómo viven los seminaristas en China? Es difícil de contestar, ya que, dependiendo a la situación de cada diócesis, cambia el modo de vivir en el seminario. Lo que voy a decir sobre mi seminario es un pequeño reflejo de los seminarios clandestinos.

Cuando entré en el seminario, éramos casi 30 chicos, procedentes de tres lugares diferentes del país. Nosotros, el curso más joven –casi todos teníamos 17 años – vivíamos en una cueva, construida por los seminaristas mayores en una montaña tan alta que nos parecía vivir en el cielo. Aquella era nuestra capilla, nuestra aula de clase, y también el comedor.

Debajo de nosotros había una aldea, de unos 100 habitantes, todos católicos. Eran los que nos protegían, y los que nos subían el arroz, la harina y las verduras. Durante la semana, no teníamos mucho tiempo libre, porque había que aprovechar las horas al máximo, pues allí nadie sabe cuánto puede durar un curso. De lunes a viernes, teníamos ocho clases diarias, con asignaturas muy variadas. Los sábados hacíamos la limpieza, y los domingos podíamos salir a hacer una pequeña excursión por la montaña. El tiempo de formación antes eran cinco años; ahora son diez, como mínimo.

El primer año vivimos muy felices en aquella cueva, nadie se quejó de la humedad ni de la comida, pues el amor fraterno lo suple todo. La oración y el estudio son nuestra tarea principal, porque sabemos que Cristo necesita soldados bien armados de ciencia y de santidad para extender su reino en China. Cuando alguno está enfermo, o le duele el estómago, o la pierna –porque hay mucha humedad–, el formador suele decirle bromeando que son síntomas de vocación, porque casi todos los curas tienen tales enfermedades. ¡Pues, ya ves cómo Dios confirma la llamada! Nosotros sabemos que el dolor de estómago del formador es debido a la mala alimentación que tuvo cuando estuvo en la cárcel, pues le daban muy poca comida, y mala.

Cuando le preguntamos qué pensaba en la cárcel, nos dijo: «En la comida; después del desayuno, uno ya comienza a esperar el almuerzo, porque siempre teníamos hambre». El trabajo en la cárcel no era muy duro, pero cansaba mucho: tenía que escoger pelos de cerdos durante horas y horas, para la fabricación de cepillos de zapatos. Mi formador tenía un sentimiento especial con aquellos cepillos. Cuando Dios bendice, bendice con la cruz. Así, estábamos casi acostumbrados a que Dios, de vez en cuando, nos mandaba una pequeña cruz.

En aquel tiempo, cuando rezábamos, podíamos cantar; también podíamos reírnos a carcajadas, hablar en voz alta, salir a dar paseos…Gozamos de bastante libertad durante casi un curso entero. Luego tuvimos que irnos a otro sitio. Es que los policías se enteraron de la existencia de un grupo de los nuestros, que vivían en otra montaña. Les capturaron a todos cuando estaban almorzando. En el camino a la comisaría, una feligresa vio a un seminarista en el jeep de policía haciéndole señales, así que subió corriendo adonde nosotros estábamos para avisarnos. Cuando llegó, estábamos preparando la cena. El formador, sin pensar ni un segundo, en seguida nos mandó huir. Bajamos de la montaña cruzando un bosque, de dos en dos. Todavía no éramos conscientes del miedo, nos parecía casi divertido aquello de huir corriendo de la policía. Hacíamos competiciones para ver quién corría más rápido…

Una vez salimos de la casa, los fieles de la aldea metieron piensos para los animales domésticos en la cueva, y echaron polvo en el cristal de la ventana, que siempre había estado muy limpia. Esa misma noche, subieron los policías, llevando perros, para capturarnos también a nosotros. Dios pensó que todavía no era el tiempo. Ya no había nadie allí. Tres meses después, nos reunimos en otra provincia. Nos dijo el Rector que los seminaristas detenidos recibieron una condena de tres años de cárcel, y que tenían que cavar piedras, ya que el sitio era montañoso y hacía falta construir caminos. En esta nueva casa, el formador nos dijo que fuéramos más prudentes y cautelosos, no sólo por nuestra seguridad, sino también por la de la familia que nos había acogido. Así que no podíamos hablar en voz alta, ni reírnos demasiado, y mucho menos salir de la habitación, para que no se enterasen los vecinos. Pero, no sé cómo, siempre acaban enterándose.

Por eso teníamos que cambiar de casa cada muy poco tiempo –como mucho, cada medio año–. Hasta el día de hoy, los seminaristas de mi diócesis siguen llevando este estilo de vida, huyendo de un sitio para otro. Cuando en alguna fiesta, como la Pascua, quieren cantar los chicos, el formador elige a uno o dos para que canten, y en voz baja…

La Iglesia en China lleva siglos de persecución. La sangre de los mártires, semilla de los nuevos cristianos, está brotando. Una primavera del cristianismo está llegando a China. Cada año, a pesar de la falta de libertad religiosa, miles y miles chinos se bautizan. Ahora más que nunca hacen falta misioneros intelectualmente bien preparados; tenemos que dar razones de nuestra esperanza a la gente. Para llevar a cabo esta misión, la Iglesia en Europa nos ha ofrecido su ayuda: muchos movimientos de la Iglesia quieren encargarse de la educación de los seminaristas chinos. Así, muchas diócesis han enviado a sus seminaristas a Europa para recibir una mejor formación y para que luego puedan servir mejor a la Iglesia. Lo que quiero es que la gente conozca un poco más cómo viven los seminaristas en China ahora, porque se habla mucho de la apertura de China, el desarrollo de China, incluso de la mejoría de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y China, como si en China hubiera libertad religiosa ya. Yo quería escribir un poco cómo estudian los seminaristas en China, porque estudian mucho.

Ciertamente tenemos pocos recursos para ello, pero estudian mucho, porque saben que la Iglesia lo necesita –me dolió mucho escuchar a un cardenal que dijo que el clero de la Iglesia clandestina es inculto–. El año pasado fui a China; la vida de los seminaristas sigue siendo como antes, no pueden hablar ni cantar en voz alta. El día de la Asunción de la Virgen, no se imaginan cuántas ganas tenían los chicos de cantar una misa a la Virgen, pero no podían; cerramos todas las ventanas y puertas en pleno agosto, para que pudieran cantar algo.

Se habla mucho de la Iglesia oficial o patriótica, y la Iglesia clandestina o fiel a Roma, pero la cuestión de fondo no está en esto, sino en el sistema político: para el comunismo no existe la persona, por consiguiente, ni sus derechos, y mucho menos la libertad religiosa. Queremos todos ver una Iglesia unida en China, pero es el Gobierno el que no lo quiere.

Al amable lector, le ruego que en su momento de oración se acuerde de los obispos y los sacerdotes que están todavía en la cárcel, y rece por los seminaristas, para que seamos aptos para el reino de Dios.

 

lunes, 3 de junio de 2013

Bonita y aleccionadora historia


27 mayo 2013. es.globedia.com  (*)

El actor empezó a meditar en su posible conversión siendo ya octogenario, cuando le sobrevino un problema en los ojos que le obligaba a pasar mucho tiempo a oscuras. Dedicando a la reflexión las horas que antes dedicaba a otras ocupaciones, se dio cuenta de que Dios había ido preparando su corazón desde hacía tiempo
      Esta semana celebramos el 110 aniversario de Bob Hope, nacido en Eltham (Reino Unido) el 29 de mayo de 1903 con el nombre de Leslie Townes Hope. En 1908 emigró con su familia a Cleveland, por eso él se consideró siempre estadounidense.Cultivó todos los géneros del espectáculo, en particular el teatro en Broadway, aunque la fama le vendría por el cine y la televisión; y en Norteamérica se le recuerda también por sus giras para entretener a los soldados durante la II Guerra Mundial. Para muchos críticos, es el mayor showman norteamericano del siglo XX.

      Se casó con Dolores Reade en 1934. Con ella vivió 69 años, que fueron por lo general felices, a pesar de las frecuentes infidelidades de Hope, que él reconocería tiempo después. En medio de esas tormentas, ella sostuvo durante decenios la esperanza de verle convertido al catolicismo.«Dolores era una gran cristiana. Soportó la debilidad de Bob con fe, oración y paciencia», afirmó el religioso franciscano Benedict Groeschel, amigo del matrimonio, a quien Hope trató siempre con gran respeto. El padre Groeschel cuenta una anécdota que el mismo Hope solía referir con nostalgia. En cierta ocasión fue invitado a un gran evento católico, y el cura que le presentó, antes de darle la palabra, quiso relajar el ambiente y contó hasta ocho chistes. Cuando por fin Hope tomó el micrófono, miró a los asistentes y, muy serio, dijo: «Y ahora, recemos» .
      Dolores, como Santa Mónica por San Agustín, rezó toda su vida por su marido, y pedía a sus amigos que hiciesen lo mismo. «Básicamente, el agente catalizador de su conversión fue su esposa», asegura el cardenal Theodore McCarrick, ex arzobispo de Washington, quien también trató a la pareja y conoció su gran generosidad: ambos hicieron muchas obras benéficas e incluso adoptaron cuatro hijos.

      A Bob le entusiasmaba el catolicismo. Durante el conflicto mundial acompañó varias veces al cardenal Francis Spellman, arzobispo de Nueva York, en sus viajes de apoyo a las tropas, y quedó asombrado del cariño con que le recibían los soldados católicos.
La conversión, 57 años después

      Con todo, ni la oración de su mujer ni la simpatía de Bob por los católicos dieron fruto en el corto plazo. El actor empezó a meditar en su posible conversión siendo ya octogenario, cuando le sobrevino un problema en los ojos que le obligaba a pasar mucho tiempo a oscuras. Dedicando a la reflexión las horas que antes dedicaba a otras ocupaciones, se dio cuenta de que Dios había ido preparando su corazón desde hacía tiempo. El toque definitivo fue un detalle menudo, pero muy significativo para él. Cuando en 1991 se inauguró la Biblioteca Presidencial Ronald Reagan, comprobó que no figuraba en la lista de invitados. Llamó a la Casa Blanca muy airado: «¡Pero si soy Bob Hope!», gritó; pero no le valió de nada. Aquella omisión −señaló más tarde Bob Hope− «me hizo caer en la cuenta de lo poco que perdura la gloria humana. No es aquí abajo donde debemos poner nuestras esperanzas».
      A partir de entonces sus conversaciones con el cardenal McCarrick se hicieron más frecuentes. Y, finalmente, a los dos años se convirtió. Lo hizo en la iglesia de San Carlos Borromeo, en el norte de Hollywood. Recibió el bautismo de manos del padre Thomas Kiefer, en una ceremonia íntima que apenas trascendió a la esfera pública. Después de casi seis décadas, Dolores vio alcanzado su sueño de que él abrazara su misma fe. Los últimos diez años –recordó ella− fueron especialmente felices. Bob Hope murió el 27 de julio 2003, a las pocas semanas de cumplir 100 años. Su mujer le siguió en 2011, también centenaria, con 102 años. Allá en el cielo, de nuevo juntos, seguro que Bob le canta esa canción que es como su seña de identidad: Thanks for the memory, que en esta escena entona un matrimonio (la actriz es Shirley Ross) recordando los bellos momentos que han vividos juntos. La memoria de esos momentos perdurará en el cielo para siempre.

(*) Publicado originariamente en religiónenlibertad.com).

 

domingo, 2 de junio de 2013

La mayor tragedia de nuestros días


Juan Moya. analisisdigital.org
Defender la vida es un valor humano y social del que nadie debería dudar, independientemente de sus opiniones políticas, porque la vida humana debe ser un valor incuestionable para todos, si verdaderamente queremos que prevalezca el derecho y la justicia, bien entendidos

      En el mundo hay muchas cosas buenas, empezando por el mundo mismo en cuanto que existe. Y muchas personas desconocidas en su mayor parte para la opinión pública, que viven con rectitud, responsabilidad, haciendo el bien, dando a sus vidas un sentido de servicio; y, si son cristianos, por amor a Dios y al prójimo. Muchos más ofrecen sus dolores, enfermedades, contradicciones, para purificarse y alcanzar de Dios gracias y misericordia abundante para el perdón de los males que los hombres cometemos a diario.
      En el mundo hay muchas cosas buenas, pero la “cizaña” también es abundante: guerras, terrorismo, odios, violencias de todo tipo, injusticias, corrupción, mentiras graves, desigualdades sociales inadmisibles… Pero sin quitar importancia a ninguna de esas lacras, la mayor tragedia de nuestros días −la más extensa, la que afecta a muchos más seres humanos, que además son los más inocentes− es el aborto. Millones de niños que no han llegado a nacer porque se han destrozado sus vidas en el seno materno, en unas cifras que superan las de todas las guerras juntas.

      Para ganar terreno decididamente en esta gran tragedia, es imprescindible estar bien convencidos de que la vida humana, desde su concepción, debe ser un valor indiscutible e inviolable. Es un grave deber de todos proteger la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural, particularmente de los poderes públicos −debe ser el primer deber de todo legislador−, de los profesionales de la sanidad, y de la opinión pública.
      El aborto va contra el derecho a nacer y a vivir, y no parece que pueda considerarse un “bien”: es claramente un mal. No es un “avance” −¿cómo va a serlo?− sino una tragedia humana y social que entre todos hemos de procurar evitar.

      Entre esas posibles medidas se pueden citar el respeto a la mujer −también ella debe hacerse respetar−; ayudar a vivir una sexualidad responsable desde la adolescencia, evitar sin complejos modas y costumbres que promuevan una sexualidad ajena al amor conyugal y a la procreación, y se evitarán muchos problemas. A la vez, establecer las medidas necesarias para que todo niño concebido pueda llegar a nacer, y ser convenientemente atendido por instituciones públicas o privadas cuando los padres, por algún motivo, no deseen ocuparse de esa responsabilidad.
      Es también necesario crear un clima de respeto a la vida en la opinión pública. Defender la vida es un valor humano y social del que nadie debería dudar, independientemente de sus opiniones políticas, porque la vida humana debe ser un valor incuestionable para todos, si verdaderamente queremos que prevalezca el derecho y la justicia, bien entendidos.

      La verdadera defensa de la mujer embarazada es ayudarla a asumir el embarazo, en todos los casos y llevarlo a término. Y que después decida libremente si entrega su hijo para que sea adoptado o desea mantenerlo y educarlo. El valor de la vida humana no depende de que el feto esté sano o enfermo (¿cómo habría que calificar la negación de este principio?). Ni de que haya sido engendrado voluntariamente o sea fruto de una agresión sexual. Ni esa vida vale menos que la de la madre, por lo que ¿qué razón habría para supeditarla a la de ella?
      Por otra parte, los casos de peligro para la salud física materna hoy día son más teóricos que reales, por los medios de que dispone la Medicina. Los supuestos peligros para la salud psíquica no son comparables al trauma post-aborto, que puede durar toda la vida (psicológicamente y moralmente). Los médicos y los sacerdotes saben algo de esto.

      Por otra parte, es una verdad biológica demostrada que desde el instante mismo de la unión del espermatozoide y el óvulo hay un nuevo ser humano, con toda su carga genética (46 cromosomas, en los que están los dos que determinan el sexo), distinta ya a la de sus progenitores, y ya no necesita nada más que ser alimentado y respetar su crecimiento natural para llegar a nacer. Si en aquel primer instante no es ser humano, no podrá llegar a serlo nunca. Por eso no tiene base científica hacer creer que la vida humana comienza a partir de la implantación en el útero, o de una determinada fase posterior del embarazo.
      Es necesario reconocer que no somos dueños de la vida, sino administradores y que hemos de respetarla y protegerla en todos los momentos de su existencia. En caso contrario, la sociedad estará enferma, no tendrá los recursos morales suficientes y fácilmente los problemas y desórdenes se multiplicarán en los más diversos ámbitos. Si nos faltara “coraje” para defender el primer derecho humano ¿con qué decisión defenderemos otros? Y si se rechaza la pena de muerte ¿por qué se aprueba el aborto?

      Como es natural, la protección de la vida requiere que el legislador provea las medidas necesarias para no permitir que se viole la ley; con más motivo si hubiera reiteración. Tienen una especial responsabilidad los médicos, enfermeras y las clínicas que se dediquen a esas intervenciones.
Juan Moya. Doctor en Medicina

Buenísimo artículo que lo comparto al 100%. Gracias Doctor por su estupenda reflexión 

sábado, 1 de junio de 2013

Otra experiencia


Un neurocirujano escéptico asegura haber visitado el cielo durante la semana que estuvo en coma

MADRID, 27 May. (EUROPA PRESS) -
   El neurocirujano estadounidense Eben Alexander, que se definía como una persona escéptica, asegura en el libro 'La prueba del cielo' (Zenith) haberlo visitado durante la semana que estuvo en coma en el año 2008.
   Así, cuenta cómo el 10 de noviembre de 2008 a los 54 años, despertó con un terrible dolor de cabeza que en apenas dos horas desembocó en un derrame cerebral. En el hospital, los análisis mostraron que su cerebro estaba infectado con 'E. coli', bacteria que resultó ser muy resistente a los antibióticos y que estaba destruyendo su neocorteza. De esta forma, cayó en un coma profundo durante una semana.
   Durante esos siete días, según afirma Alexander, vio una luz blanca y dorada "extraordinaria" y escuchó "la música más bella" que jamás había escuchado. Además, describe cómo una figura angelical le condujo hasta el cielo, que define como "el más extraño y bello mundo" que ha visitado.
   "Lo que vi no fue un túnel, aunque sí tuve la sensación de ascender por un valle estrecho y oscuro para llegar a otro con una luz espléndida y unos colores indescriptibles. El lugar en el que estuve es un sitio maravilloso, reconfortante y lleno de amor. No tengo miedo a morir porque ahora sé que no es el final", señala Alexander.
   En su experiencia, de la que no puede determinar cuánto tiempo duró, cuenta que un ángel con forma de mujer le acompañó en su vuelo sobre la superficie de un ala de mariposa y le habló aunque sin utilizar palabras. "Os aman y aprecian, profunda y eternamente; no tenéis nada que temer", asegura que le dijo. Además, indica que podía sentir la "infinita inmensidad de Dios".
   No obstante, a diferencia de otras experiencias cercanas a la muerte, Alexander, explica que él no se encontró con ningún ser querido. Sin embargo, más tarde descubriría que ese ángel que le acompañó en su viaje y cuyo rostro no le resultaba conocido, era más familiar de lo que pensaba.
   Esta "intensa" experiencia que relata en el libro que, desde su publicación lleva 26 semanas encabezando la lista de más vendidos de 'The New York Times', ha hecho a Alexander convencerse de la existencia del cielo y de un Dios "personal, que ama".





 

viernes, 31 de mayo de 2013

31 de Mayo


 Hoy acaba mayo, mes que la Iglesia Católica dedica a la Virgen y hoy se celebra la fiesta que conmemora la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel, con este motivo transcribo parte del evangelio que nos puede servir si lo pensamos.

Evangelio según S. Lucas: María se puso en camino y fue aprisa a la montaña...; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel... Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!.¿Quién soy yo para que me visite la Madre de mi Señor?... María dijo: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación... (Lc. 1, 39-56)

jueves, 30 de mayo de 2013

La carreta


Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó: “Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?”
Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: “Estoy escuchando el ruido de una carreta...”
“Eso es” -dijo mi padre- “es una carreta vacía”.
Pregunté a mi padre: “¿Cómo sabes que es una carreta vacía si aún no la vemos?”
Entonces mi padre respondió:
“Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuánto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”.


Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando noto a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:
“Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”.
La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas.
Y recuerden que existen personas tan pobres que lo único que tienen es dinero.
Nadie está más vacío, que aquel que esta  
lleno del       ‘Yo mismo’.
Seamos lluvia serena y mansa que llega profundamente a las raíces, en silencio, nutriendo.