Opiniones personales. Opiniones ajenas. Mafalda. Otros

jueves, 29 de enero de 2015

El derecho de los padres a la educación de sus hijos (2)

Padres y escuelas
La escuela ha de ser vista en este contexto: como una institución destinada a colaborar con los padres en su labor educadora. Cobrar conciencia de esta realidad se hace más acuciante cuando consideramos que, en la actualidad, son numerosos los motivos que pueden llevar a los padres –a veces sin ser enteramente conscientes– a no comprender la amplitud de la maravillosa labor que les corresponde, renunciando en la práctica a su papel de educadores integrales.
La emergencia educativa, tantas veces evidenciada por Benedicto XVI, hunde sus raíces en esta desorientación: la educación se ha reducido a «la transmisión de determinadas habilidades o capacidades de hacer, mientras se busca satisfacer el deseo de felicidad de las nuevas generaciones colmándolas de objetos de consumo y de gratificaciones efímeras», y de este modo los jóvenes quedan «abandonados ante los grandes interrogantes que surgen inevitablemente en su interior», a merced de una sociedad y una cultura que ha hecho del relativismo su propio credo.
Frente a estos posibles inconvenientes, y como consecuencia de su derecho natural, los padres han de sentir que la escuela es, en cierto modo, una prolongación de su hogar: un instrumento de su propia tarea como padres y no sólo un lugar donde se proporciona a los hijos una serie de conocimientos.
Como primer requisito, el Estado debe salvaguardar la libertad de las familias, de modo que éstas puedan elegir con rectitud la escuela o los centros que juzguen más convenientes para la educación de sus hijos. Ciertamente, en su papel de tutelar el bien común, el Estado posee unos derechos y unos deberes sobre la educación: sobre ellos volveremos en un próximo artículo. Pero tal intervención no puede chocar con la legítima pretensión de los padres de educar a sus propios hijos en consonancia con los bienes que ellos sostienen y viven, y que consideran enriquecedores para su descendencia.
Como enseña el Concilio Vaticano II, el poder público –aunque sea por una cuestión de justicia distributiva– debe ofrecer los medios y las condiciones favorables para que los padres puedan «escoger con libertad absoluta, según su propia conciencia, las escuelas para sus hijos». De ahí la importancia de que quienes trabajan en ambientes políticos o relacionados con la opinión pública busquen que tal derecho quede salvaguardado, y en la medida de lo posible se promueva.
El interés de los padres por la educación de los hijos se manifiesta en mil detalles. Independientemente de la institución en la que estudien los hijos, resulta natural interesarse por el ambiente existente y por los contenidos que se transmiten.
Se tutela así la libertad de los alumnos, el derecho a que no se deforme su personalidad y no se anulen sus aptitudes, el derecho a recibir una formación sana, sin que se abuse de su docilidad natural para imponerles opiniones o criterios humanos de parte; así se permite y fomenta que los chicos desarrollen un sano espíritu crítico, a la vez que se les muestra que el interés paterno en este ámbito va más allá de los resultados escolares.
Tan importante como esta comunicación entre los padres y los hijos es la que se da entre los padres y los profesores. Una clara consecuencia de entender la escuela como un instrumento más de la propia labor educadora, es colaborar activamente con las iniciativas o el ideario del colegio.
En este sentido, es importante participar en sus actividades: por fortuna, es cada vez más común que los colegios, independientemente de que sean de iniciativa pública o privada, organicen cada cierto tiempo jornadas de puertas abiertas, encuentros deportivos, o reuniones informativas de corte más académico. Especialmente en este último tipo de encuentros, conviene que acudan –si es posible– los dos cónyuges, aunque requiera cierto sacrificio de tiempo o de organización: de este modo, se transmite al hijo –sin necesidad de palabras– que ambos padres consideran la escuela un elemento relevante en la vida familiar.
En este contexto, implicarse en las asociaciones de padres –colaborando en la organización de eventos, haciendo propuestas positivas, o incluso participando en los órganos de gobierno– abre toda una serie de nuevas posibilidades educativas. Sin duda, desempeñar correctamente una función así requiere un notable espíritu de sacrificio: es necesario dedicar tiempo al trato con otras familias, conocer a los profesores, acudir a reuniones...
Sin embargo, estas dificultades se ven ampliamente compensadas –sobre todo, para el alma enamorada de Dios y ansiosa de servir– por la apertura de un campo apostólico cuya amplitud no se puede medir: aunque las reglamentaciones del colegio no permitan intervenir directamente en algunos aspectos de los programas educativos, se está en condiciones de implicar e impulsar a profesores y directivos para que la enseñanza transmita virtudes, bienes y belleza.
Los demás padres son las primeras personas que agradecen tal esfuerzo, y para ellos un padre implicado en la labor del colegio –ya sea porque tiene ese encargo, ya sea porque por propia iniciativa muestra su preocupación por el ambiente de la clase, etc.– se convierte en un punto de referencia: una persona a cuya experiencia acudir, o cuyo consejo buscar en la educación de los propios hijos.
Se abre así el camino a la amistad personal, y con ella a un apostolado que acaba beneficiando a todas las personas del ámbito educativo en el que se desenvuelven los hijos. 
J.A. Araña - C.J. Errázuriz


miércoles, 28 de enero de 2015

El derecho de los padres a la educación de sus hijos (1)

En la actual Declaración Universal de Derechos Humanos, el artículo 26 señala el derecho de los padres a elegir la educación que prefieren para sus hijos y es más significativo aún el hecho de que los firmantes incluyan este principio entre los básicos que un Estado no puede negar o manipular.
Pertenece a la naturaleza humana que el hombre sea un ser intrínsecamente social y dependiente, dependencia que se muestra de modo más patente en los años de la infancia; pertenece al ser hombre que todos debamos recibir una educación, crecer en sociedad, adquirir una cultura y unos conocimientos.
Efectivamente, un hijo no es sólo una criatura arrojada al mundo: en la persona humana se da una estrecha relación entre procreación y educación, hasta el punto de que ésta se considera como una prolongación o complemento de la obra generativa. Todo hijo tiene derecho a la educación, necesaria para poder desarrollar sus capacidades; y a este derecho de los hijos corresponde el derecho-deber de los padres a educarlos.
 Manifestación del amor de Dios
Esta realidad se puede apreciar en la etimología de la palabra “educación”. El término educare significa primordialmente acción y efecto de alimentar o nutrir la prole. Alimento que, evidentemente, no es sólo material, sino que abarca también el cultivo de las facultades espirituales de los hijos: intelectuales y morales, que incluyen virtudes y normas de urbanidad.
Hijo y padre son, de modo respectivo, el educando y el educador natos, y cualquier otra especie de educación solamente lo es en un sentido análogo: la educación atañe a la persona en tanto que hijo o hija, es decir, en tanto que está en dependencia de sus padres.
Por eso, el derecho a la educación está fundamentado en la naturaleza humana y hunde sus raíces en realidades que son semejantes para todas las personas y, en último término, fundamentan la sociedad misma; por eso, los derechos a educar y ser educados no dependen de que estén recogidos o no en una norma positiva, ni son una concesión de la sociedad o del Estado. Son derechos primarios, en el sentido más fuerte que cupiera dar al término.
Así, el derecho de los padres a educar a sus hijos está en función de aquel que tienen los hijos a recibir una educación adecuada a su dignidad humana y a sus necesidades; es éste último el que fundamenta el primero. Los atentados contra el derecho de los padres constituyen, en definitiva, un atentado contra el derecho del hijo, que en justicia debe ser reconocido y promovido por la sociedad.
Sin embargo, que el derecho del hijo a ser educado sea más básico, no implica que los padres puedan renunciar a ser educadores, tal vez con el pretexto de que otras personas o instituciones puedan educar mejor. El hijo es, ante todo, hijo; y para su crecimiento y maduración resulta fundamental el ser acogido como tal en el seno de una familia.
Es la familia el lugar natural en el que las relaciones de amor, de servicio, de donación mutua que configuran la parte más íntima de la persona se descubren, valoran y aprenden. De ahí que, salvo casos de imposibilidad, toda persona debería ser educada en el seno de una familia por parte de sus padres, con la colaboración –en sus diversos papeles– de otras personas: hermanos, abuelos, tíos...
A la luz de la fe, la generación y la educación adquieren una dimensión nueva: el hijo está llamado a la unión con Dios, y aparece ante los padres como un regalo que es, a la vez, manifestación del propio amor conyugal.
Cuando nace un nuevo hijo, los padres reciben una nueva llamada divina: el Señor espera de ellos que lo eduquen en la libertad y en el amor, que lo lleven poco a poco hacia Él. Espera que el hijo encuentre, en el amor y la atención que recibe de sus padres, un reflejo del amor y la atención que Dios mismo le dedica. De ahí que, para un padre cristiano, el derecho y deber de educar a un hijo sea irrenunciable por motivos que van más allá de un cierto sentido de la responsabilidad: es irrenunciable también porque forma parte de su respeto a la llamada divina recibida con el bautismo.
Ahora bien, si la educación es una actividad primordialmente paterna y materna, cualquier otro agente educativo lo es por delegación de los padres y subordinado a ellos. «Los padres son los primeros y principales educadores de sus propios hijos, y en este campo tienen incluso una competencia fundamental: son educadores por ser padres. Comparten su misión educativa con otras personas e instituciones, como la Iglesia y el Estado. Sin embargo, esto debe hacerse siempre aplicando correctamente el principio de subsidiariedad».
Lógicamente, es legítimo que los padres busquen ayudas para educar a sus hijos: la adquisición de competencias culturales o técnicas, la relación con personas más allá del ámbito familiar, etc., son elementos necesarios para un correcto crecimiento de la persona, que los padres –por sí solos– no pueden atender adecuadamente. De ahí que «cualquier otro colaborador en el proceso educativo debe actuar en nombre de los padres, con su consentimiento y, en cierto modo, incluso por encargo suyo»: tales ayudas son buscadas por los padres, que en ningún momento pierden de vista lo que esperan de ellas, y están atentos para que respondan a sus intenciones y expectativas.



martes, 27 de enero de 2015

REFLEXIÓN

El SILENCIO

(El autor de este mensaje es el Dr.Emanuel Tanay, nacido en 1928, judío sobreviviente del Holocausto, y conocido y muy respetado psiquiatra forense radicado en los EUA). 

Un hombre, cuya familia pertenecía a la aristocracia alemana antes de la Segunda Guerra Mundial, fue propietario de una serie de grandes industrias y haciendas.  Cuando se le preguntó ¿cuántos de los alemanes eran realmente nazis?, la respuesta que dio puede guiar nuestra actitud hacia el fanatismo

"Muy pocas personas eran nazis en verdad" dijo, "pero muchos disfrutaban de la devolución del orgullo alemán, y muchos más estaban demasiado ocupados para preocuparse. Yo era uno de los que sólo pensaba que los nazis eran un montón de tontos.
Así, la mayoría simplemente se sentó a dejar que todo sucediera. Luego, antes de que nos diéramos cuenta, los nazis eran dueños de nosotros, se había perdido el control y el fin del mundo había llegado. Mi familia perdió todo. Terminé en un campo de concentración y los Aliados destruyeron mis fábricas...
Se nos dice que la gran mayoría de los musulmanes sólo quieren vivir en paz.  El hecho es que los fanáticos dominan el Islam, tanto en este momento como en la historia.  Son los fanáticos los que marchan. Se trata de los fanáticos los que producen guerras. Se trata de los fanáticos los que sistemáticamente masacran cristianos o grupos tribales en África y se van adueñando gradualmente de todo el continente en una ola islámica. Estos fanáticos son los que ponen bombas, decapitan, asesinan. Son los fanáticos los que toman mezquita tras mezquita.
Se trata de los fanáticos los que celosamente difunden la lapidación y la horca de las víctimas de violación y los homosexuales.
Se trata de los fanáticos los que enseñan a sus jóvenes a matar y a convertirse en terroristas suicidas.
El hecho cuantificable y duro es que la mayoría pacífica, la "mayoría silenciosa" es intimidada e imperceptible.
La Rusia comunista estaba compuesta de los rusos, que sólo querían vivir en paz. Sin embargo, los comunistas rusos fueron responsables por el asesinato de cerca de 50 millones de personas.  La mayoría pacífica era irrelevante
La enorme población de China era también pacífica, pero los comunistas chinos lograron matar la asombrosa cifra de 70 millones de personas.
El individuo japonés medio antes de la Segunda Guerra Mundial no era un belicista sádico.  Sin embargo, Japón asesinó y masacró, en su camino hacia el sur de Asia Oriental, en una orgía de muerte que incluyó el asesinato sistemático, a 12 millones de civiles chinos, la mayoría muertos por espada, pala y bayoneta.
Y, ¿quién puede olvidar Ruanda, que se derrumbó en una carnicería?... ¿Podría no ser dicho que la mayoría de los ruandeses eran amantes de la paz?
Las lecciones de la historia son con frecuencia increíblemente simples y contundentes. Sin embargo, a pesar de todos nuestros poderes de la razón, muchas veces perdemos el más básico y sencillo de los puntos:
Los musulmanes amantes de la paz se han hecho irrelevantes por su silencio. Los musulmanes amantes de la paz se convertirán en nuestro enemigo si no se pronuncian, porque al igual que mi amigo de Alemania, se despertarán un día y encontrarán que los fanáticos los poseen, y el fin de su mundo habrá comenzado.

Los alemanes, amantes de la paz, japoneses, chinos, rusos, ruandeses, serbios, afganos, iraquíes, palestinos, somalíes, nigerianos, argelinos, y muchos otros han muerto a causa de que la mayoría pacífica no se pronunció hasta que fue demasiado tarde.

En cuanto a nosotros, que somos espectadores ante los eventos en desarrollo, debemos prestar atención al único grupo que cuenta: los fanáticos que amenazan nuestra forma de vida.






viernes, 23 de enero de 2015

Refexión

Me contaron una anécdota: La niña que habla con su madre y defiende la eutanasia, la mal llamada muerte digna, (dado que a mi juicio, la muerte más digna es la que decide Dios que es la plena Sabiduría), porque ella no quiere estar dependiendo de cables y aparatos; su madre con todo el sentido común del mundo no dice nada, se levanta y comienza a desenchufar todos los aparatos que en ese momento tiene su hija, móviles, ipad, ordenador, MP3, ipod, etc… De esta forma gráfica al 100% le hace ver cómo la niña está cayendo en su propia contradicción.

Acabo de venir de la calle y al pasar por delante de un colegio, los alumnos en el recreo no hablaban entre ellos, miraban el móvil, exactamente igual que en la viñeta que está en este blog hace unos días.

Y es que por desgracia presumimos de libertad y estamos atados a formas de comportarse, vestir y actuar absolutamente gregarias, ¿Dónde va Vicente?... donde va la gente, pero eso sí con el agravante de presumir de lo que no tenemos, personalidad y todavía menos libertad, con lo cual los errores de uno se extienden rápidamente porque no hay quien plante cara a la estupidez.

Ya sé que más de uno me dirá que esta reflexión es amarga y pesimista, en cuanto dices algo en contra de la corriente dominante ya se sabe a lo que te expones, pero tengo que decir que me sale por una friolera, pienso que hoy más que nunca hay que procurar ser fiel a las propias convicciones.


jueves, 22 de enero de 2015

Buen consejo

Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, el preguntó: - ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.

Pero el psicólogo respondió: "El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo.

Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.

El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve."

Y continuó: "Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellos un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada."

¡Acuérdate de soltar el vaso!


miércoles, 21 de enero de 2015

Aforismos

Los sabios de la humanidad, que son muy pocos y muy grandes, estaban convencidos de que la sabiduría va unida a la ascesis, y que dejarse llevar por los sentidos destroza el espíritu.

El método intelectual es análisis y síntesis: buscar riqueza y seguridad en los datos, y la mejor manera de explicarlos.

Es verdad que las ideas mueven el mundo, pero muy pocas lo consiguen.

El pensamiento moderno desconfía de la verdad, porque no es suficientemente piadoso para reconocer que la Verdad es Dios; y no es suficientemente humilde para recolectar pequeñas verdades, después de haber sufrido tan enormes espejismos con las grandes.

La gran ventaja intelectual de creer en Dios es que no se puede creer en uno mismo.


Aforismos. Juan Luis Lorda. Ed. Rialp

martes, 20 de enero de 2015

Reflexiones



Cuando se está enamorada, la fidelidad es fácil. Julia Roberts

La fortaleza del hombre se prueba en la desgracia, y la fidelidad de un buen amigo se prueba en la tempestad. Theodor Korner

Nunca he engañado a mi mujer. No es ningún mérito: la amo. Georges Duhamel

La fidelidad no es algo difícil de lograr si tienes en tu corazón un amor de verdad. Boris Bone


lunes, 19 de enero de 2015

Humor


Lo peor es que es cierto... y luego tendremos que llevar al niño al psicólogo por nuestra falta de sentido común.

domingo, 18 de enero de 2015

Sabios consejos

Hoy en día existe un temor a tomar decisiones definitivas como es el matrimonio, pues se considera imposible mantener vivo el amor a través de los años. Sobre este tema ha hablado el Papa Francisco, quien invita a no dejarnos vencer por la “cultura de lo provisional” pues el amor que funda una familia tiene que ser “un amor para siempre”.

Qué entendemos por “amor”

Con la sabiduría y simplicidad que lo caracterizan, el Papa Francisco inicia con una importante aclaración sobre el verdadero significado del amor, pues ante el temor del “para siempre”, lleva a muchos a decir: “Estamos juntos hasta que nos dure el amor...”. Por lo tanto cuestiona diciendo:

“¿Qué entendemos por "amor"? ¿Solo un sentimiento, una condición psicofísica? Ciertamente, si es así, no se puede construir encima nada sólido. Pero si el amor es una relación, entonces es una realidad que crece y también podemos decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se edifica en compañía, ¡no solos!. No querréis construirla sobre la arena de los sentimientos que van y vienen, sino sobre la roca del amor verdadero, el amor que viene de Dios”.

“El matrimonio es un trabajo de orfebrería que se hace todos los días a lo largo de la vida. El marido hace madurar a la esposa como mujer, y la esposa hace madurar al marido como hombre. Los dos crecen en humanidad, y esta es la principal herencia que pasan a los hijos.” Añade.

Tres palabras en las que se debe basar un matrimonio

El Papa aclara que el “para siempre” no es sólo cuestión de duración. “Un matrimonio no se realiza sólo si dura, es importante su calidad. Estar juntos y saberse amar para siempre, es el desafío de los esposos.”

Y habla sobre la convivencia matrimonial: “La convivencia es un arte, un camino paciente, hermoso y fascinante... que tiene unas reglas que se pueden resumir en tres palabras: ¿Puedo?, gracias, perdona.

¿Puedo?. Es la petición amable de entrar en la vida de algún otro con respeto y atención. El verdadero amor no se impone con dureza y agresividad. Y hoy, en nuestras familias, en nuestro mundo, a menudo violento y arrogante, hace falta mucha cortesía.

Gracias. No es sólo una palabra amable para usar con los extraños, para ser educados. Es necesario saber decir gracias para continuar adelante juntos.

Perdona. En la vida cometemos muchos errores, nos equivocamos tantas veces. Todos. De ahí la necesidad de utilizar esta palabra tan sencilla: “perdona”. En general, cada uno de nosotros está dispuesto a acusar al otro para justificarse. Es un instinto que está en el origen de tantos desastres. Si aprendemos a pedir perdón y perdonar a los demás, el matrimonio durará, saldrá adelante.”

Finalmente, el Papa expresa con una chispa de buen humor: “Todos sabemos que no existe la familia perfecta, como tampoco existe el marido perfecto ni la mujer perfecta. Ni hablemos de la suegra perfecta…”.
  

viernes, 16 de enero de 2015

En recuerdo de un gran sacerdote


La imagen la he tomado del faceebok de D. Juan Párraga Barranco, sacerdote que hoy 16 de enero nos ha dejado para marcharse al Cielo. Con su buen humor había puesto esta imagen para recordarnos a los católicos que tenemos obligación de rezar por los sacerdotes.

El que nos ha dejado y yo he tenido la suerte de conocer y tratar bastante desde hace muchos años ha sido un infatigable trabajador; la última vez que lo vi no pude pararme a hablar con el porque en una esquina de una calle, de pie, estaba confesando a un señor; cualquier sitio era bueno para conducir a las personas a Dios.

D. Juan fué un gran sacerdote junto a otros muchos que han ido desapareciendo, D. Ramón Romera, D. José María García Barrios, D. Manuel Agudo y otros muchos que en su día siguieron a otro sacerdote ya canonizado San Josemaría.
Descanse en paz y nos eche una mano desde el Cielo  

Noticias y Comentarios

Noticias del día 13 de enero:

“hay 2,25 afiliados a la Seguridad Social por cada pensionista, el nivel más bajo en 14 años”

Comentario: Y en vez de fomentar la natalidad, se fomenta el aborto, divorcio express y otras lindezas que frenan el necesario relevo generacional, prueba del sentido común que tenemos.

“Se suspende el juicio a miembros de ETA por la detención de sus abogados acusados de blanqueo de dinero y pertenecía a banda terrorista”

Comentario: ¿Nos hemos enterado ahora…?

“Hacienda descubre cuentas de Olegario Pujol en el Caribe con casi tres millones”

“Interpol dicta una orden de busca y captura contra el ex presidente de Ucrania por malversación de fondos y apropiación indebida”


Comentario: No hay día que no aparezca en los periódicos alguna noticia sobre la afición de muchos por apropiarse lo ajeno. Yo me pregunto: ¿No sería más eficaz educar en valores del Humanismo cristiano que forma a las personas para que distingan donde y qué está bien o mal?. Dichos valores no son originales del Cristianismo, ni son religiosos, son las virtudes que ya en los s. VI, V y IV antes de Cristo defendieron los sabios griegos porque entendían, con razón, que facilitaban la convivencia. 

miércoles, 14 de enero de 2015

EL RELATIVISMO II

B. RELATIVISMO y DEMOCRACIA. RELATIVISMO y DIÁLOGO

1. ¿Es mejor aceptar firmemente o dudar? Lo correcto es aceptar con seguridad las verdades que son razonablemente ciertas, y dudar en algún grado de las opiniones menos claras. La dificultad aparece al distinguir unas de otras.

2. ¿Aceptar verdades con firmeza es poco democrático? La democracia es un buen sistema político, pero mal método científico, desaconsejable para la investigación. En la búsqueda de la verdad se escuchan opiniones, pero se acepta lo más razonable, con independencia de si muchas voces lo apoyan.

3. ¿El relativismo evita posturas fanáticas? Quien acepta verdades se apoya en lo razonable, y cambiará su postura si encuentra algo más razonable. En cambio si todo es relativo, no se decide nada o se toman decisiones sin pensar, y esto es menos humano. En ambos casos se evita el fanatismo si hay humildad para reconocer los errores.

4. ¿El relativismo mejora la comprensión y tolerancia entre las personas? Son cosas independientes: La comprensión y tolerancia son facetas ligadas a la caridad, y esta virtud puede practicarse siendo uno relativista o no, pues dependerá de si la caridad se incluye entre los valores apreciados. Un relativista puede decir: cada cual debe vivir según su moral y la mía reclama ser violento e intolerante.

5. ¿La firmeza en la verdad es poco dialogante? Ambos aspectos actúan en campos diferentes. La seguridad en las afirmaciones es consecuencia de la certeza de un hecho. Mientras que la actitud dialogante opera en el trato personal y va unida a la caridad. Por tanto, es posible mantener la verdad con caridad. E igualmente posible dudar de todo tiránicamente, pretendiendo obligar a todos a dudar.

6. ¿El relativismo favorece el diálogo? Depende de lo que se pretenda alcanzar con el diálogo:
  • Si se busca encontrar una verdad, entonces el relativismo es un gran obstáculo pues asegura que no hay verdades.
  • Si se desea aprender o compartir conocimientos, también el relativismo es una dificultad, pues los conocimientos son verdades adquiridas.
  • Si se trata de pasar el rato, entonces da lo mismo el relativismo o su contrario.
  • Si con el diálogo se intenta sólo un pacto, aunque se oponga a lo verdadero y correcto, entonces es mejor el relativismo, pues como nada interesa, se puede ceder en todo.

 www.ideasrapidas.org

martes, 13 de enero de 2015

EL RELATIVISMO I

·       A. ¿Qué es el relativismo? Tipos.
·       B. Relativismo y democracia. Relativismo y diálogo.

A. ¿QUÉ ES EL RELATIVISMO? TIPOS.

1. ¿Hay verdades objetivas o todo depende de lo que uno piense? Las cosas son como son, y cada uno las interpreta a su manera acercándose más o menos a la realidad. Aunque Dumbo sea una buena película, en realidad los elefantes no vuelan.
2. ¿Todo es opinable? Se puede opinar sobre cualquier cosa, pero no todos los pareceres son ciertos. Se puede opinar que los hombres no mueren o que no existe Pekín, pero son ideas equivocadas.
3. ¿Da lo mismo una opinión que otra?
  • En cuanto a su contenido, serán mejores las opiniones más cercanas a la realidad.
  • En cuanto a quien opina, serán más valiosos los comentarios de personas sinceras y entendidas en la materia.
4. ¿Qué es el relativismo? El relativismo es la postura o teoría de rechazar la existencia de verdades y defender que todo es opinable, que todo depende del punto de vista. (Pero si no hay verdades tampoco el relativismo es verdadero).
5. ¿No depende todo del punto de vista? El punto de vista puede fijarse más en un aspecto u otro, y acertar más o menos con la realidad. Pero la realidad es como es, con independencia de quien mire.
6. ¿No depende todo de la cultura? (relativismo cultural).- Cada cultura puede acertar más o menos con la realidad. Pero la realidad no depende de las culturas. Por ejemplo, el teorema de Pitágoras es una verdad universal y no sólo para los triángulos de su pueblo.
7. ¿Qué problemas ocasiona el relativismo? El relativismo origina serias dificultades:
  • Frena la búsqueda de la verdad: Si da lo mismo una teoría u otra, se deja de investigar.
  • Con el relativismo surgen las más fuertes dictaduras: si todo es opinable, nada es más conveniente, y se ejecutará lo que decida el más fuerte.
  • Si todo da igual, se desprecia la experiencia y el consejo de otros, y el hombre queda solo.
  • Llevado al máximo, el relativismo conduce a una forma de locura o desvarío mental donde nada es real, o lo imaginario se mezcla y confunde con lo real.
8. Relativismo religioso: ¿da lo mismo una religión que otra? No, no. Todas las religiones tienen aspectos buenos y correctos, pero sólo una es completamente verdadera, pues sólo hay un único Dios.
9. Relativismo moral: ¿da lo mismo obrar de una manera o de otra? Obviamente no es igual asesinar y robar que consolar y servir. Quítale la cartera a un relativista y comprobarás que en este punto no da lo mismo cualquier opinión.
10. ¿Cómo encontrar la verdad? Este es el problema. La verdad se encuentra mediante la inteligencia. Pero nuestro entendimiento juzga a veces erróneamente -por ejemplo, dejándose influir por las pasiones (sentimientos)-. ¿Entonces? La mejor manera de buscar la verdad sigue tres pasos:
  • El estudio serio de las cosas, empleando bien la propia inteligencia.
  • Pedir consejo a personas de vida ejemplar, aprovechando su sabiduría.
  • Rogar humildemente a Dios su ayuda. Él es la Verdad.
www.ideasrapidas.org


lunes, 12 de enero de 2015

Comienzo de Año

Tenemos el año 2015 recién salido del horno; las entradas de este blog, algunas de ellas son o pretenden ser una llamada a aprovechar el tiempo. Ciertamente hemos empezado un Nuevo Año pero sólo Dios sabe si lo acabaremos y no es afán de tragedia ni soy profeta de malos augurios, soy realista que no es lo mismo. A mis manos ha llegado esta imagen que hoy publico bajo el epígrafe de "Humor" porque hay que reconocer que tiene mucha gracia, pero el humor también puede tener enseñanzas. Animo a todos los que me lean que tomen las medidas oportunas para hacer caso a la viñeta.


viernes, 9 de enero de 2015

Reflexiones

Ocio es tiempo sereno para leer, conversar y apreciar. Sin ocio, no hay vida intelectual.

La vida intelectual necesita compromisos con la verdad; porque si no, se compromete con la pereza en los buenos, y con el orgullo en los malos.

La base de la vida intelectual se forma con la lectura, la reflexión y el archivo. La lectura proporciona ideas y citas, la reflexión produce las síntesis, y el archivo las conserva mejor que la memoria.

Cuando no se recogen y archivan citas e ideas, la vida intelectual depende de caprichos, ocurrencias y plagios.

En la mente, como en la casa, no se puede dejar entrar a cualquiera.


(Juan Luis Lorda. Aforismos. Ed. Rialp)

jueves, 8 de enero de 2015

Otra historia interesante

José Luis del Palacio, español, es obispo del Callao, una diócesis especialmente pobre de 1,3 millones de habitantes en Perú, el puerto y aeropuerto de Lima.

Pero no siempre fue hombre de fe: psicólogo de formación, de joven era encargado de discoteca, lector de Sartre y Camus y revolucionario de mayo del 68. En esa época vio que el placer no daba la felicidad y se planteó la grandes preguntas que le llevarían a Dios.

“Se me fue la fe estudiando Sociología”
“De niño y adolescente estudié en un colegio de los Reparadores en Madrid. Después, en la universidad me apunté a la carrera de Sociología, cuando eso estaba mal visto por el franquismo. Al llegar a Sociología en apenas un mes y medio se me fue la fe”. Se volvió un activista antisistema aunque no tenía muy claro con qué quería sustituirlo. Vivió el revolucionario mayo del 68 en el centro de los acontecimientos, en París. “En mayo del 68, yo quería resolver el mal, la injusticia, el sufrimiento…”. Había una cuestión filosófica de fondo, con el escándalo del mal y el dolor: “el sufrimiento de los niños siempre me llamó la atención”, explica.
¿Qué falla en el hombre? ¿Lo social o lo mental?
Al volver de París, se dio cuenta de que el activismo inconformista no bastaba, la lucha social no bastaba. ¿Qué sentido tenía la vida? ¿Era algo en la mente humana? En 1969 estaba estudiando psicología… entendía que el drama humano tenía que ver con el “no poder amar”, algo más propio de la psicología que de la sociología. Mientras tanto, se mantenía trabajando en varias cosas. “Trabajé en la construcción en Barcelona un verano, de 7 de la mañana a 6 de la tarde. Al año siguiente, me puse a trabajar en una discoteca, de encargado en Playa de Aro, en la costa catalana. Vi ese verano que la droga y el alcohol y el sexo y la prostitución no daba la felicidad a los jóvenes. Veía que los jóvenes no conseguían amar. Eso me hacía pensar”.
“Yo había leído a los existencialistas, a Camus, a Sartre… No tenían respuestas para el sinsentido personal y el sufrimiento social. Hoy sé que como no habían sido tocados por Dios no podían ver nada del sentido de la vida, valiosa y hermosa incluso en la vejez y la muerte. El caso es que, a mí, todo aquel sinsentido y angustia existencial me trajo una úlcera de estómago”. Poco después volvió a Madrid… y allí cambió todo.

“En Madrid me invitaron a unas charlas en una parroquia. Yo no esperaba mucho. Eran laicos que hablarían algo del existencialismo que yo había estudiado. Se trataba de Kiko Argüello y Carmen Hernández. A través de sus predicaciones me hicieron interiorizar la raíz del problema del hombre, el sentido de la vida ante el problema del mal.
Nueva vida: compartir la fe
José Luis del Palacio se volcó en estudiar teología y filosofía y se decidió a compartir lo que había vivido, la experiencia de garantía de la fe, compartir que “la fe es garantía de las cosas que esperamos”.
“Incluso mi úlcera había desaparecido, mi vida estaba transformada. Ya no necesitaba huir ni refugiarme en el alcohol, droga o fiestas. Por cierto, mi doctorado en antropología años después lo haría sobre la fiesta y la Nueva Evangelización”, recuerda este antiguo encargado de discoteca, que vio desde cerca que la el alcohol y la juerga no llenan al hombre, pero Dios sí.

Vocación sacerdotal
“En 1984 como no teníamos lugar para hacer retiros de fin de semana presentamos al Papa Juan Pablo II un proyecto de casas de convivencias. El Papa nos animó y nos dio un donativo. En ese encuentro que tuvimos con él en Roma conocimos a la Madre Teresa. El Papa además nos regaló un icono de la Virgen de Czestochowa”. Ese 1984 la Iglesia celebraba un Año Santo de la Redención y la primera JMJ de la historia, en Roma. Ese año despertó la vocación sacerdotal de José Luis.

“Me ordené en Lima cuando vino Juan Pablo II en 1988.  Unos 70 fueron ordenados unos años después. Se inició en Callao el seminario Juan Pablo II para formar esos futuros sacerdotes, apoyados por familias en misión que eran las primeras que el Papa enviaba a América Latina. Y ya en 2012 fui ordenado obispo de El Callao. Llevo en Perú desde 1976, es decir, 38 años”, resume José Luis del Palacio. Después fue designado consultor para el Pontificio Consejo de la Nueva Evangelización.

Hoy como obispo sigue predicando lo que vivió de joven y lo que ha seguido viendo toda su vida. “Yo soy psicólogo. Me consta que la gente que ha abortado luego no puede dormir; vemos que el sexo anticonceptivo es como un teatro, no hay entrega real… Yo vengo del mayo del 68, que negaba la ley natural, el bien y el mal… Pero la ley natural existe. Yo la he visto, por ejemplo, en la selva. Allí, los indígenas no abortan. Incluso si es pobrísimo y no pueden mantener al bebé no lo matan, lo donan donde sea. El hombre busca el bien”.

miércoles, 7 de enero de 2015

Reflexiones prestadas 3

Hay que estar agradecidos de nuestra edad, pues la vejez es el precio de estar vivos.

Cuando ya se han cumplido 80 años —o estamos cercanos— todo contemporáneo es un amigo. Igor Stravinsky

v   Goethe concluyó Fausto a los 82 años…

v  El Tiziano pintó obras maestras a los 98…

v  Toscanini dirigió orquestas a los 87…

v  Edison trabajaba en su laboratorio a los 83…

v  Benjamín Franklin contribuyó a redactar la Constitución de los Estados Unidos a los 81…

v  El venezolano Jacinto Convit está a punto de concretar el desarrollo de una vacuna contra el cáncer a los 96 años …

v  Entonces … ¡Adelante!

v  No habrá fuerza capaz de detener a quien sueña, a quien construye aún sobre las cenizas, a quien ama, a quien espera de la vida el momento mágico de   una ilusión, a quien no olvida que el tiempo pasó; sí,… pero, no se llevó consigo tu corazón.

v  Por tanto, sueña, construye, ama, espera, y …No Permitas  que Te llamen Viejo !!










martes, 6 de enero de 2015

Reflexiones prestadas 2

En los ojos de los jóvenes vemos llamas, pero es en los ojos de los mayores donde vemos la luz. Víctor Hugo. Escritor francés. (1802 - 1885)

No es viejo, aquél que pierde su cabello, sino su última esperanza. No es viejo, el que lleva en su corazón el amor siempre ardiente. No es viejo, el que mantiene su fe en sí mismo, el que vive sanamente alegre, convencido de que para el corazón no hay edad.

Viéndolo bien, no somos tan viejos, lo que pasa es que tenemos muchas juventudes acumuladas. Francisco Arámburo

Amamos las catedrales antiguas, los muebles antiguos, las monedas antiguas, las pinturas antiguas y los viejos libros, pero nos hemos olvidado por completo del enorme valor moral y espiritual de los ancianos. Lin Yutang


lunes, 5 de enero de 2015

Reflexiones prestadas

En la juventud, la belleza es un accidente de la naturaleza. En la vejez, es una obra de arte. Lin Yu Tang. Escritor chino. (1895-1976)

El arte de envejecer consiste en conservar alguna esperanza.                    André Maurois. Novelista y ensayista francés. (1885-1967)

La madurez es el arte de vivir en paz con lo que es imposible cambiar.

Cuando envejecemos, la belleza se convierte en cualidad interior. Ralp Waldo Emerson. Clérigo (1803 – 1882)


Para el profano, la tercera   edad es invierno; para el sabio, es la estación de la cosecha.