Opiniones personales. Opiniones ajenas. Mafalda. Otros

sábado, 14 de diciembre de 2013

Conocer a... S. Juan de la Cruz




San Juan de la Cruz, cuyo nombre de nacimiento era Juan de Yepes Álvarez y su primera identificación como fraile Juan de San Matías (Fontiveros, Ávila, España, 24 de junio de 1542 – Úbeda, Jaén, 14 de diciembre de 1591), fue un religioso y poeta místico del renacimiento español. Reformador de la Orden de los Carmelitas y cofundador de la Orden de Carmelitas Descalzos con Santa Teresa de Jesús. Desde 1952 es el patrono de los poetas en lengua española.[

Hijo de un tejedor toledano llamado Gonzalo de Yepes y de Catalina Álvarez. Tenía dos hermanos mayores Francisco y Luis. El padre de Juan murió cuando tenía cuatro años lo que dejó a la familia en una difícil situación. Su hermano Luis murió cuando él tenía seis años, quizá por mala alimentación. La madre y los dos hijos restantes, Francisco y el propio Juan, sufren una acuciante pobreza por lo que se ven obligados a trasladarse primero a Arévalo, donde viven durante cuatro años, y en 1551 a Medina del Campo. La tradición achacaba a estas penalidades pasadas que Juan fuera un hombre de escasa corpulencia, bastante bajo de estatura, tanto que Santa Teresa de Jesús lo llamara «mi medio fraile».  Juan, gracias a su condición de pobre de solemnidad, pudo asistir al Colegio de los Niños de la Doctrina, más tarde continuó su formación en el recién creado (1551) Colegio de los jesuitas, que le dio una sólida base en Humanidades.
Así, pues, entre 1559 y 1563, estudia con los jesuitas; durante los primeros tres años, recibe la formación según la novedosa Ratio Studiorum, en la que el latín era la base de todo el currículo; en el cuarto año, aparte de recibir instrucción retórica, aprende a escribir en latín, a construir versos en este idioma y a traducir a Cicerón, Julio César, Virgilio, Ovidio, Marcial y Horacio. Simultáneamente, vive las nuevas corrientes del humanismo cristiano, con estilo y comportamientos renovados en la pedagogía.

A los veintiún años, en 1563, ingresa en el Convento de los Padres Carmelitas de Medina del Campo, de la Orden de los Carmelitas, y adopta el nombre de Fray Juan de san Matías. Tras realizar el noviciado entre 1563 y 1564 en el Convento de Santa Ana, se traslada a Salamanca donde estudiará en el Colegio de San Andrés de los Cármenes entre 1564 y 1567 los tres cursos preceptivos para bachillerarse en artes. Durante el tercer curso, fue nombrado, por sus destrezas dialécticas, prefecto de estudiantes en el colegio de San Andrés. Su insatisfacción con el modo de vivir la experiencia contemplativa en el Carmelo, le hacen considerar irse a la Cartuja, pero en 1567 regresa a Medina del Campo por unos pocos días para ser ordenado presbítero y celebrar su primera misa en presencia de su hermano, el resto de su familia y sus amigos del convento y allí conoce a Teresa de Cepeda y Ahumada, futura santa Teresa de Jesús, que había llegado a la ciudad para fundar una nueva sede de su «Reforma carmelita», los llamados carmelitas descalzos. Teresa convence a Juan y lo une a su causa de reforma de su orden, que tropezó con una gran hostilidad por parte de los carmelitas calzados.
Juan regresa a Salamanca e inicia estudios de teología durante el curso 1567-1568. En agosto abandona Salamanca para acompañar a Teresa en su fundación femenina de Valladolid. El 28 de noviembre de 1568 funda en Duruelo (Ávila) el primer convento de la rama masculina del Carmelo Descalzo siguiendo la «Regla Primitiva» de San Alberto esto es, un establecimiento que propugna el retorno a la práctica original de la orden. Durante la ceremonia cambia su nombre por el de fray Juan de la Cruz. En 1572 viaja, invitado por Teresa de Jesús, al Convento de la Encarnación en Ávila, donde asumirá las tareas de vicario y confesor de las monjas. Permanecerá aquí hasta finales de 1577, por lo que acompañará a la madre Teresa a la fundación de diversos conventos de descalzas, como el de Segovia.

Se produce el encarcelamiento de Juan de la Cruz, quien ya en 1575 había sido detenido y encarcelado en Medina del Campo durante unos días por los frailes calzados. La noche del 3 de diciembre de 1577 Juan de la Cruz es nuevamente apresado y trasladado al convento de frailes carmelitas de Toledo, donde es obligado a comparecer ante un tribunal de frailes calzados para retractarse de la Reforma teresiana. Ante su negativa, es recluido en una prisión conventual durante ocho meses. Durante este periodo de reclusión escribe las treinta y una primeras estrofas del Cántico espiritual, varios romances y el poema de la fonte, y los canta en su estrecha reclusión para consolarse.
Tras concienciarse de que su liberación iba a ser difícil, planea detenidamente su fuga y entre el 16 y el 18 de mayo de 1578, con la ayuda de un carcelero, se escapa en medio de la noche.

En 1578 se dirige a Andalucía para recuperarse completamente. Llega como Vicario al convento de El Calvario en Beas de Segura, Jaén. En junio de 1579 se establece en la fundación de Baeza donde permanece como Rector del Colegio Mayor hasta 1582, en que marcha para Granada tras ser nombrado Tercer Definidor y Prior de los Mártires de esa ciudad. Realiza numerosos viajes por Andalucía y Portugal, por razones del cargo.
Tras un nuevo enfrentamiento doctrinal en 1590, es destituido en 1591 de todos sus cargos, y queda como simple súbdito de la comunidad. Durante su viaje de vuelta a Segovia, cae enfermo en el convento de La Peñuela de La Carolina y es trasladado a Úbeda, donde muere la noche del 13 al 14 de diciembre.

El proceso de beatificación y canonización se inició en 1627 y finalizó en 1630. Fue beatificado en 1675 por Clemente X y canonizado por Benedicto XIII en 1726. Posteriormente, el 24 de agosto de 1926, Pío XI lo proclama Doctor de la Iglesia Universal.
Pensamiento

Mira que no reina Dios sino en el alma pacífica y desinteresada.
Donde no hay amor, poned amor y encontraréis amor.

Me parece que el secreto de la vida consiste simplemente en aceptarla tal cual es.
Buscad leyendo y hallaréis meditando.

El alma que anda en amor, ni cansa, ni se cansa.
En el ocaso de nuestra vida seremos juzgados en el amor

Sólo la verdad os hará libres.
El amor sólo con amor se paga, las heridas de amor sólo con amor se pueden curar

 




viernes, 13 de diciembre de 2013

Pensamientos útiles


El hombre es esclavo de sus palabras y señor de su silencio.

Para la verdad, el tiempo; para la justicia, Dios. (El Quijote)
Hijo, pon el Cielo en tu alma, el Purgatorio en tu corazón y la Tierra en tus manos; es decir , que el Cielo sea el objeto de tu contemplación; el Purgatorio, el objeto privilegiado de tu oración; la Tierra , el lugar donde te santificas por tus obras y el cumplimiento de tus deberes de estado. (El Purgatorio. Anónimo)

La alegría es la mejor manifestación de gratitud.

La persona sabia no dice todo lo que piensa, pero piensa todo lo que dice.

La libertad es la capacidad de conducirse a si mismo. (Jutta Burggraf)

Todos los hombres tienen la obligación de buscar la Verdad, pero esa tarea exige un corazón limpio, por eso muchos se descaminan.

Búscate un maestro al que puedas apreciar mas por lo que ves de él que por lo que oyes de él.

La persona que le echa la culpa a los demás o a las circunstancias de su descontento es que no esta a gusto con ella misma.

 

 

jueves, 12 de diciembre de 2013

Historias...


La semana pasada hablaba de los cristianos perseguidos en Pakistán , hoy me paro en otro de los lugares donde vivir la fe , es un delito. Esta vez con el testimonio de un seminarista. ¿Cómo viven los seminaristas en China? Es difícil de contestar, ya que, dependiendo a la situación de cada diócesis, cambia el modo de vivir en el seminario. Lo que voy a decir sobre mi seminario es un pequeño reflejo de los seminarios clandestinos.

Cuando entré en el seminario, éramos casi 30 chicos, procedentes de tres lugares diferentes del país. Nosotros, el curso más joven –casi todos teníamos 17 años – vivíamos en una cueva, construida por los seminaristas mayores en una montaña tan alta que nos parecía vivir en el cielo. Aquella era nuestra capilla, nuestra aula de clase, y también el comedor. Debajo de nosotros había una aldea, de unos 100 habitantes, todos católicos. Eran los que nos protegían, y los que nos subían el arroz, la harina y las verduras. Durante la semana, no teníamos mucho tiempo libre, porque había que aprovechar las horas al máximo, pues allí nadie sabe cuánto puede durar un curso. De lunes a viernes, teníamos ocho clases diarias, con asignaturas muy variadas. Los sábados hacíamos la limpieza, y los domingos podíamos salir a hacer una pequeña excursión por la montaña. El tiempo de formación antes eran cinco años; ahora son diez, como mínimo. El primer año vivimos muy felices en aquella cueva, nadie se quejó de la humedad ni de la comida, pues el amor fraterno lo suple todo. La oración y el estudio son nuestra tarea principal, porque sabemos que Cristo necesita soldados bien armados de ciencia y de santidad para extender su reino en China. Cuando alguno está enfermo, o le duele el estómago, o la pierna –porque hay mucha humedad–, el formador suele decirle bromeando que son síntomas de vocación, porque casi todos los curas tienen tales enfermedades. ¡Pues, ya ves cómo Dios confirma la llamada! Nosotros sabemos que el dolor de estómago del formador es debido a la mala alimentación que tuvo cuando estuvo en la cárcel, pues le daban muy poca comida, y mala.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

¡Que buena reflexión!


No quiero estar congelada. Ser eternamente bella, eternamente joven. No. Quiero una vida vivida, no temo a la muerte. La muerte no es el final. Es el principio. La gente sueña casi compulsivamente con mantenerse joven, pues cree que es más hermosa, dinámica y mejor. Yo creo que lo bello que hay en nosotros no se apaga como una vela en una tarta de cumpleaños, sino que permanece en el tiempo, como los grafitis de los pupitres escolares y las absurdas o no tan absurdas promesas de amor en los árboles y los bancos del paseo marítimo. Quiero vivir mi vida con introducción, nudo y desenlace. Como una novela. Aunque sea corta. Quiero tener arrugas, pues mis abuelas están preciosas con ellas. Quiero ver que las marcas de la vida se tatúan en mi rostro y que mi principal arruga de expresión, destacable en pómulos y boca, demuestre que he sabido llevar mi vida con una sonrisa. Aunque también he de decir que la vida no es mejor por ser larga o corta, sino por ser llena. Envejecer no es agotarse; es avanzar. Avanzar y, de pronto, detenerse. En definitiva, cumplir un papel. Y descansar de su azarosa vida. Llegar al final del capítulo. (Lucía Ballester)

Y en este final del capítulo encontrarte para siempre con Dios. No le hagamos mala prensa a la muerte que tiene que llegar cuando Dios y sólo Dios disponga.

 

martes, 10 de diciembre de 2013

Aniversario

Hoy día 10 este blog celebra su segundo aniversario: hemos superado las cincuenta mil entradas. Gracias de nuevo a todos los que me habéis ayudado a sacarlo adelante.

domingo, 8 de diciembre de 2013

La Inmaculada Concepción. Patrona de España

Hoy día 8 de Diciembre la Iglesia Católica celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

sábado, 7 de diciembre de 2013

La gratitud


Sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud. (Jean De La Bruyere)

Del hablador he aprendido a callar, del intolerante a ser indulgente y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud a esos maestros. (Gibran Jalil Gibran)

Si se siente gratitud y no se la expresa es como envolver un regalo y no darlo. (William Arthur Ward)

Un sólo pensamiento de gratitud hacia el cielo, es la oración más perfecta. (Gotthold Ephraim Lessing)

Un hombre orgulloso rara vez es agradecido, porque piensa que todo se lo merece. (Henry Ward Beecher)

jueves, 5 de diciembre de 2013

Un buen decálogo


LOS DIEZ MANDAMIENTOS PARA SABER ENVEJECER
1.- Cuidarás tu presentación día a día. Arréglate como si fueras a una fiesta. ¡Qué más fiesta que la vida! El baño diario, el peinado, la ropa, todo atractivo, oliendo a limpio, a buen gusto. El buen gusto es gratuito, no cuesta nada. Que al verte se alegren tu espejo y los ojos de los demás.

2. - No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle y al campo de paseo. "El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece".
3. - Amarás el ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasia, una caminata razonable dentro o fuera de casa, por lo menos abrir la puerta, regar las flores, contestar el teléfono, haz cualquier movimiento que te despegue de la cama y del sillón. "Contra pereza, diligencia".

4. - Evitarás actitudes y gestos de viejo derrumbado, la cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose. ¡No! Que la gente diga un piropo cuando pasas: "¡Qué rectito el señor!, ¡qué guapa la señora!" Recuerda: las canas ¡se tiñen! y las arrugas se disimulan con una amplia sonrisa! pero el arrastrar de pies... eso sí es signo de vejez!
5. - No hablarás de tu edad ni te quejarás de tus achaques, reales o imaginarios. Acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás y te harán el vacío. A la gente no le gusta oír historias de hospital. Cuando te pregunten ¿Cómo estás?, contestarás que: ¡Muy bien! ¡divinamente!

6. - Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo, buena cara. Sé positivo en los juicios, ten buen humor, alegre de rostro, amable en los ademanes. No seas un viejo amargado. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.  "El corazón no envejece" (el cuero es el que se arruga).
7. - Tratarás de ser útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada del árbol de la vida. Bástate a ti mismo hasta donde sea posible. Y ayuda, ayuda con una sonrisa, un consejo, un servicio. Al abrirte a los demás, dejarás de estar pensando en un "yo" angustiado y solitario. "Solo cuando se abre la nuez, aparece la almendra".

8. - Trabajarás con tus manos y con tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística. Haz algo, lo que sea y lo que puedas. Una ocupación artesanal, un rato de lectura, un trozo amable de TV, la música. La bendición del trabajo es medicina para todos los males y si ya estás jubilado, ocúpate en actividades de servicio, los hospitales, asilos, iglesias, etc. siempre necesitan manos que ayuden.
9. - Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego, las que se anudan en el hogar, integrándote a todos los miembros de tu familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida. Convive, pero sin inmiscuirte en los problemas de los demás, a menos que expresamente te pidan un consejo, recuerda: "Ver, oír y callar.

10. - No pensarás que "todo tiempo pasado fue mejor". Deja de estar condenando tu mundo y maldiciendo tu momento. No digas a cada palabra: "las cosas andan mal, allá en mi tiempo...", "recuerdo que antes..." No vivas de recuerdos, mira hacia el futuro con alegría. Ponte nuevas metas, haz planes, sueña..! Positivo siempre, negativo jamás. Toda persona debiera ser como la Luna: destinada a dar luz y como el Sol siempre dando calor...

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Otra historia


La vida del obispo de San Agustín (Florida) cambió cuando el Día de la Madre de 1970, Rita,  le confesó el secreto de su nacimiento. En una revista americana, St.Augustine Catholic, explicó su historia.
Él, que entonces era un cura diocesano americano e hijo de italianos, le dijo a su madre la decisión que acababa de tomar; se iría a los Andes peruanos durante cinco años como misionero. Ella, al escuchar estas palabras, rompió a llorar. Víctor le recomendó que tendría que aprender a olvidarse un poco de él, pero ella no lloraba por su inminente viaje. El verdadero motivo era otro.
En 1935 se vivía en todo el mundo una profunda crisis económica. El padre de Víctor, inmigrante italiano, llevaba tiempo buscando empleo y lo único que conseguía eran trabajos temporales mal pagados. Así era difícil mantener a una familia con tres hijos.
Rita se dio cuenta de que  podía estar embarazada. Fue a ver a una trabajadora social y ésta le recomendó que fuera a ver a un médico  que le solucionaría el supuesto problema. Ella se dio cuenta de que le estaba proponiendo abortar, por lo que se negó en rotundo. «Moriría yo primero», le dijo. La trabajadora le recordó que tener el hijo sería un fallo porque «su marido apenas puede manteneros a usted y sus hijos, y es una irresponsabilidad que lo tengan», le reprochó. Pero Rita seguía negándose a abortar. La trabajadora, ante la negativa de la madre, la amenazó con que el Gobierno le retiraría las ayudas que las familias cobraban por entonces. Dos tarjetas que daban derecho a una bolsa de frijoles secos cada dos semanas y alguna prestación de carbón para el invierno. Rita le contó la amenaza a su marido que la apoyó, a pesar de que podrían quitarles una ayuda muy necesaria. «Muy bien déjalos y devuelves las tarjetas, Dios sabrá recompensarnos», le respondió su marido.
El obispo Galeone, permaneció sin dormir después de oír la confesión de su madre. «Por primera vez en mi vida comprendí lo que significa el regalo de la vida, y lo precioso que es», recordó.

martes, 3 de diciembre de 2013

Otro receso pedagógico


La ONU acaba de finalizar la encuesta más grande e importante de su historia.
La pregunta fue:
'Por favor, diga honradamente qué opina de la escasez de alimentos en el resto del mundo'
Los resultados no han podido ser más desalentadores. La encuesta ha
sido un total fracaso, porque:
- Los europeos no entendieron qué significaba 'escasez'.
- Los africanos no sabían qué eran 'alimentos'.
- Los israelíes no entendieron qué quería decir 'por favor'.
- Los estadounidenses preguntaban qué significa 'el resto del mundo
- Chinos, cubanos y países árabes pedían que les explicaran que significa 'opina'.
- Y en los Parlamentos español, argentino, colombiano, chileno,
boliviano, peruano, brasileño y venezolano, se sigue debatiendo qué
es eso de 'honradamente'.

Sin comentarios

 

domingo, 1 de diciembre de 2013

Empiezo diciembre, un mes muy especial


La mejor inversión: la familia
Fernando Pascual, L.C.

La mejor inversión que puede hacer un gobernante para promover el bien de su pueblo es la familia.
Porque la familia es el lugar donde se establecen las relaciones más profundas y más enriquecedoras entre las personas. Porque la familia permite el nacimiento de nuevos hijos, abre espacios para las generaciones futuras. Porque la familia educa y transmite los valores más profundos, aquellos que permiten la convivencia social y el desarrollo de los pueblos.

Invertir en la familia es una urgencia de cualquier estado verdaderamente justo. Dejar de lado a la familia, o incluso promover su destrucción, es simplemente avanzar hacia el suicidio colectivo.
A través de valientes políticas familiares será posible que la vivienda resulte asequible para las parejas jóvenes. Será posible que el nacimiento del hijo no sea un aumento de costos, sino una alegría en el hogar. Será posible que no paguen más cara el agua los que tienen más hijos (y más necesidades). Será posible una reducción de impuestos, de costos en los transportes públicos, en la sanidad, en la adquisición de libros de texto.

Hacen falta urgentes políticas familiares, hay que invertir generosamente en la familia. Porque miles de esposos no pueden tener los hijos que desearían. Porque miles de hijos son abortados porque el estado, las regiones o los municipios no apoyan a las madres en dificultad. Porque muchos países necesitan sangre joven no sólo para mantener el “equilibrio demográfico”, sino sobre todo para dar esperanza e ilusiones a pueblos enteros que agonizan por falta de niños.
A las familias que tienen hijos, que se lanzan a la aventura de la vida, un gracias  profundo y un apoyo incondicionado. Porque van contra corriente, porque vencen esa indiferencia de cierta clase política, ese anquilosamiento de estructuras administrativas incapaces de detectar la urgencia de tantos rincones del planeta anémicos de esperanza. Porque, en la estrechez de unos pocos metros cuadrados, han permitido que unos niños puedan jugar, reír, soñar y, sobre todo, descubrir que el mundo es muy hermoso cuando hay amor como el que se tienen y les tienen sus padres. Con poco dinero en el banco y con mucha alegría en sus corazones generosos y buenos.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Historias que dejan huella y hacen pensar


En el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Nüremberg, vivía una familia con varios hijos. Para poner pan en la mesa para todos, el padre trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de carbón, y en cualquier otra cosa que se presentara. Dos de sus hijos tenían un sueño: querían dedicarse a la pintura.
Pero sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a estudiar a la Academia.
Después de muchas noches de conversaciones calladas, los dos hermanos llegaron a un acuerdo.  Lanzarían al aire una moneda, y el perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios al que ganara. Al terminar sus estudios, el ganador pagaría entonces los estudios al que quedara en casa con las ventas de sus obras. Así, los dos hermanos podrían ser artistas.
Lanzaron al aire la moneda un domingo al salir de la Iglesia. Uno de ellos, llamado Albrecht Durero ( o Albretch Dürer en alemán)
, ganó y se fue a estudiar a Nüremberg


Entonces el otro hermano, Albert, comenzó el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció por los próximos cuatro años para sufragar los estudios de su hermano, que desde el primer momento fue toda una sensación en la Academia.
Los grabados de Albretch, sus tallados y sus óleos llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación, ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de su arte.
Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia Durero se reunió para una cena festiva en su honor.  Al finalizar la memorable velada, Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa, y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se había sacrificado trabajando en las minas para hacer sus estudios una realidad.  Y dijo: "Ahora, hermano mío, es tu turno. Ahora puedes ir a Nüremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de todos tus gastos".

Todos los ojos se volvieron llenos de expectativa hacia el rincón de la mesa que ocupaba su hermano. Pero este, con el rostro empapado en lágrimas, se puso de pie y dijo suavemente:
 "No, hermano, no puedo ir a Nüremberg. Es muy tarde para mi. Estos cuatro años de trabajo en las minas han destruido mis manos. Cada hueso de mis dedos se ha roto al menos una vez, y la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me costó trabajo levantar la copa durante tu brindis. No podría trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino,  y no podrá manejar la pluma ni el pincel. No, hermano, para mi ya es tarde. Pero soy feliz de que mis manos deformes hayan servido para que las tuyas ahora hayan cumplido su sueño".
 Más de 450 años han pasado desde ese día. Hoy los grabados, óleos, acuarelas, tallas y demás obras de  Albretch Durero pueden ser vistos en museos de todo el mundo. Pero seguramente usted, como la mayoría de las personas, solo recuerde uno. Seguramente hasta tenga uno en su oficina o en su casa. Es el que un día, para rendir homenaje al sacrificio de su hermano, Albretch Durero dibujó:  las manos maltratadas de su hermano, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo. Llamó a esta poderosa obra simplemente "Manos", pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a su obra de arte  y se le cambio el nombre a la obra por el de "Manos que oran".

La próxima vez que veas una copia de esta obra, mírala bien.  Y ojalá que sirva para que, cuando te sientas demasiado orgulloso de lo que haces, y muy pagado de ti mismo, recuerdes que en la vida ¡ nadie nunca triunfa solo!

viernes, 29 de noviembre de 2013

Esto lo hace la religión católica


Donatella está allí desde hace seis años, en una cama de hospital, sin moverse. La pequeña, que llegó a reanimación cuando tenía siete meses de vida, ha transformado en una casa el servicio de reanimación de la Casa de Curas Paliativas de San Giovanni Rotondo.
El jefe del servicio, Giuseppe Melchionda, nombrado tutor de la niña por el Juzgado de Menores de Bari, cuenta a tempi.it que «cuando la niña llegó con una grave insuficiencia respiratoria, enseguida supimos que necesitaría cuidados constantes. Sus padres la trajeron aquí y ya no han vuelto». El Papa Benedicto XVI prometió rezar por ella, cuando visitó el hospital en 2009.
Como una hija
La niña tiene el síndrome de Bruck, que produce malformaciones graves en los segmentos óseos, por esto el juez solicitó a la Casa de Cuidados Paliativos un tutor. El hospital se dirigió a Melchionda el cual aceptó inmediatamente. ¿Por qué? «¿Usted que habría hecho?» responde el médico de manera natural y continúa: «Todos tenemos mucho cariño a Donatella».

Melchionda explica que «desde el punto de vista clínico, me comporto con ella como hago con todos los otros pacientes, intento dar el máximo. Pero cuando conoces a Donatella es difícil no tratarla como a una hija. Además, aquí los pacientes vienen y van. Ella en cambio está siempre con nosotros, es un punto firme».

Alrededor de la niña se mueven los médicos, los enfermos y también el director general, que la visita siempre que puede. Pero quien le tiene un especial cariño es la Hna. Noemí, jefa de sala del servicio. «Pero – continúa el Dr. Melchionda – vienen también muchas personas de fuera del hospital». Donatella «no se mueve, pero hace mover el mundo. Está en una cama especial y come con una sonda peg (Gastrostomía Endoscópica Percutánea), pero es amada. Y nos cambia a todos».

miércoles, 27 de noviembre de 2013

¿Quien es nadie para decidir...?


El pasado 11 de octubre, el Papa nombró a Andrew Cozzens obispo auxiliar de St Paul y Minneapolis, las ciudades gemelas de Minnesota (Estados Unidos). Fue ordenado sacerdote en 1997 a los 28 años, tiene ahora 45 y es profesor de Teología Sacramental y encargado de liturgia en el seminario diocesano y una persona conocida y apreciada en su entorno, donde nadie se atrevería a considerarle "un monstruo".

Pero hubo alguien que sí lo hizo, y cuando aún no había nacido.
Lo ha contado su madre a The Catholic Spirit precisamente a raíz de su nombramiento, y desvela que el futuro obispo pudo haber muerto abortado si Judy, que tiene hoy 69 años, hubiese seguido los consejos de su ginecóloga.

"Un monstro"
Cuando estaba embarazada de cinco meses de quien sería su segundo hijo, empezó a sentir dolor en la tripa, que al principio atribuyó a un virus que en aquel momento hacía estragos en el colegio donde daba clase. Pero pronto comprendió que realmente lo que estaba era experimentando dolores de parto. Un parto peligrosamente prematuro. Acudió rápidamente al hospital con Jack, su marido, y allí lograron detener el proceso
Pero al día siguiente, el médico llegó a la habitación con una propuesta terrible: "Usted trae un feto deforme. No puede continuar con el embarazo". "¿Qué quiere decir?", contestó Judy, una mujer de firmes convicciones católicas: "¡Es mi hijo!".

"No, creo que no me entiende", insistió el doctor: "Lo que usted lleva dentro es un monstruo y no debe continuar este embarazo". El aborto en Estados Unidos aún no se consideraba un derecho, pero sí se empezaba a practicar por razones consideradas "terapéuticas".

"Es mi hijo, y lo que Dios nos envíe, lo aceptaremos", respondió sencillamente su madre. El médico se negó a continuar atendiendo el embarazo, pero encontraron un sustituto que lo llevó a término el 3 de agosto de 1968.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Hoy reflexionamos sobre la mediocridad... para huir de ella


Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance. François de La Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

En esta vida algunos hombres nacen mediocres, otros logran mediocridad y a otros la mediocridad les cae encima. Joseph Heller (1923-1999) Escritor norteamericano.

Una de las mayores pruebas de mediocridad es no acertar a reconocer la superioridad de otros. Jean Baptiste Say (1767-1832) Economista francés.

Los hombres mediocres, que no saben que hacer con su vida, suelen desear el tener otra vida más infinitamente larga. Anatole France (1844-1924) Escritor francés.

Sólo conviene la mediocridad. Esto lo ha establecido la pluralidad, y muerde a cualquiera que se escapa de ella por alguna parte. Blaise Pascal (1623-1662) Científico, filósofo y escritor francés.

Sólo una persona mediocre está siempre en su mejor momento. William Somerset Maugham (1874-1965) Escritor británico.

La mediocridad es lo excelente para los mediocres. Joseph Joubert (1754-1824) Ensayista y moralista francés.

En el país de los ciegos el tuerto es el rey. Erasmo de Rotterdam (1469-1536) Humanista neerlandés.

La mediocridad no se imita. Honoré de Balzac (1799-1850) Escritor francés.