Opiniones personales. Opiniones ajenas. Mafalda. Otros
sábado, 26 de agosto de 2017
viernes, 25 de agosto de 2017
jueves, 24 de agosto de 2017
miércoles, 23 de agosto de 2017
Lamentable noticia
Queridos
amigos, lamento tener que comunicarles que ha fallecido nuestro gran amigo de
toda la vida, el Sr. Sentido Común.
Estuvo
entre nosotros durante muchos años. Nadie sabe a ciencia cierta qué edad tenía,
los datos sobre su nacimiento hace mucho que se han perdido entre los
vericuetos de la vida y la burocracia. Será recordado por haber sabido cultivar
lecciones tan valiosas como:
Lo ético
como principio básico .
El orden y
la limpieza.
La
Integridad.
La
puntualidad.
La
responsabilidad.
El deseo de
superación.
El respeto
a las leyes y los reglamentos.
El respeto
por el derecho de los demás.
Su amor al
trabajo.
Su esfuerzo
por ahorrar y gastar de acuerdo a las necesidades.
El Sr.
Sentido Común vivió bajo dos simples y eficaces consignas:
“No gastes
más de lo que ganas” y...
“Los
adultos están a cargo, no los niños”.
Don Sentido
Común perdió terreno cuando los padres atacaron a los maestros sólo por hacer
el trabajo de intentar disciplinar a sus ingobernables hijos, en el que ellos
fracasaron; o cuando se confundieron los derechos humanos con no castigar la
delincuencia, quitándole autoridad a la justicia y a los funcionarios de orden
y seguridad.
Don Sentido
Común perdió el deseo de vivir cuando los medios de comunicación vendieron su
pluma al mejor postor, perdiendo la ética y acallando la verdad, dando paso al
escándalo de la farándula y a la información incompleta o tergiversada.
La muerte
de Don Sentido Común "fue
precedida" por:
- la de sus padres, Verdad y Conciencia.
- la de su
esposa, Prudencia.
- la de su
hija, Responsabilidad y
- la de su
hijo, Raciocinio.
Le
sobreviven sus 3 hermanastros:
Sólo
reconozco mis Derechos,
Los demás
tienen la Culpa y
Soy una
Víctima de la Sociedad.
No hubo
mucha gente en su funeral, porque muy pocos se enteraron de que se había ido.
Si aún
recuerdas a Don "Sentido Común", por favor ayuda a que otros lo
recuerden. De lo contrario, únete a la mayoría y "no hagas nada".
Es por esto
mismo que los seres humanos se dividen en 2 bandos:
"Los
que aman y construyen" y "los
que odian y destruyen".
martes, 22 de agosto de 2017
lunes, 21 de agosto de 2017
Para cambiar el mundo
Conocí a José Antonio Senovilla cuando era el
prototipo de lo que hoy se llama un emprendedor. Tenía proyectos para sí y para
cualquiera que se le acercara. Muchas personas con espíritu emprendedor se le
acercaban en busca de asesoramiento y encontraban, normalmente, aliento para ir
más allá de lo que nunca soñaron. Luego trabajamos juntos unos cuantos años y
comprobé en carnes propias su empuje y magnanimidad.
Solo una persona de su magnanimidad y empuje podía ordenarse sacerdote entrado ya en años y marcharse a comenzar la labor estable del Opus Dei en Rusia. Así, sin saber ruso y, casi, sin saber ser cura. José Antonio merecía una entrevista, y así lo entendió el Diario Jaén, que le abrió una página entera en su Dominical del pasado domingo. Esto es lo que escribió:
Solo una persona de su magnanimidad y empuje podía ordenarse sacerdote entrado ya en años y marcharse a comenzar la labor estable del Opus Dei en Rusia. Así, sin saber ruso y, casi, sin saber ser cura. José Antonio merecía una entrevista, y así lo entendió el Diario Jaén, que le abrió una página entera en su Dominical del pasado domingo. Esto es lo que escribió:
“En Jaén, la ciudad en la que nací y a
la que vuelvo siempre que puedo, como ahora, aprendí de Rusia lo que
habitualmente un niño alumno de los Maristas puede saber sobre el país más
grande del mundo: Rusia ocupa más o menos un sexto del territorio del planeta.
En el colegio aprendí algo de su historia: los Zares; la revolución que dio
paso a la Unión Soviética… En mis años de estudiante escuché algo de su música
(Chaikovsky, Borodin, y muchos otros) y, sobre todo, leí bastante de su
profunda y habitualmente triste literatura: ¡cuánto ayuda a entenderse a uno
mismo la lectura de la particular historia de Ródia Roskólnikov, y sobre todo
de su novia Sonia, verdadera heroína en Crimen y Castigo; o la de Natasha en
Guerra y Paz, Anna en Karénnina o Aliósha en Los Hermanos Karamásov!
Rusia es un país rico en materias primas (en un país tan extenso, puedes encontrar casi de todo), pero sobre todo en su gente: gente acostumbrada a sufrir, viviendo en condiciones muchas veces extremas, de clima, de invasiones, de guerra. La gente aquí goza de una dignidad que impresiona, no relacionada con lo que tienen, sino con lo que son y se saben.
Al terminar el Colegio, me fui a estudiar en la Universidad: entonces en Jaén sólo había la Escuela Normal de Magisterio, la Escuela de Peritos y poco más. Estudié Derecho en Sevilla y luego en Granada. Al acabar la carrera, encontré trabajo en Almería, en el mundo de la empresa, y allí pasé diez años muy intensos, muy felices.
Por aquel entonces Dios ya me había llamado al Opus Dei. Siempre tuve la seguridad de que Dios esperaba algo de mí, hasta que a través de un compañero de clase conocí las actividades que organizaba el Opus Dei para gente joven en un pequeño chalet de la calle Arquitecto Verges, a cinco minutos andando de mi casa (esto, en Moscú, suena asombroso: a cinco miutos andando de tu casa! Aquí te consideras afortunado si vives a menos de quince minutos de la parada del metro más cercana!).
Supuso un ruptura de mis propios límites: una cosa es que una locura se me ocurra a mí, y otra muy distinta que sea una invitación que viene “como caída del Cielo”. Por eso, cuando me preguntaron si quería venirme a Rusia, a comenzar la labor del Opus Dei , sin dudarlo dije que sí…
Pero he dado un salto quizá demasiado grande en mi particular biografía: diez años como abogado en el mundo de la empresa en Almería, otros diez años Granada colaborando en las tareas de formación y dirección en el Opus Dei… y, de pronto, ¡oh, sorpresa!, el Prelado del Opus Dei -me conoce muy bien y sobre todo sé que me quiere bien!- me preguntó: hijo mío, ¿estás dispuesto a que te ordene como sacerdote?
Y así, después de terminar los estudios y ordenarme en Roma, volví a Sevilla para unos años de prácticas. Y allí fue, un 28 de junio donde me preguntaron si estaba dispuesto a irme a Rusia: “El idioma es duro, el clima es duro… Piénsalo bien”. No lo pensé nada en absoluto, contesté en seguida que sí. Pero aquel día en Sevilla hacía calor, unos 45, y por la noche, ya en la cama, con la emoción, me hice mi propia cuenta: chaval, vas a pasar de los 45 sobre cero de Sevilla a los 30 bajo cero de Moscú: la diferencias son… ¡75 grados! Pero Dios hizo al hombre muy adaptable al medio…
Mi amigo Paco, compañero de estudios en Granada y siempre muy directo, me decía: oye, estás un poco loco: primero te haces cura “a mitad de carrera” y luego te vas a Rusia. ¿Estás seguro? La pregunta me hizo gracia, porque no se me había ocurrido “no estar seguro”: la idea no era mía, sino del de arriba. Y yo, como mi paisano de Arjonilla, García Morente, estaba seguro de una cosa: si Dios me lo pedía, Él se encargaría… Hasta el momento al menos, funciona…
Y nos vinimos a Moscú: con bastante poco dinero para empezar (esto es carísimo!), sin hablar una palabra de ruso… Vinimos cinco: de México, de Italia, de Francia, de Lituania, de España. Y aquí llevamos va para diez años: el cinco inicial, más los que fueron llegando (de Chile, más de España), más los primero rusos del Opus Dei… ¡Es muy bonito! Preguntan al principio: oye, ¿tú vivías mal en España, como para venirte a Rusia? (muchos lo que querrían es irse de Rusia a España!): no, no es por eso… es… ¡por ti!
En estos nueve años cumplidos de aventura rusa hemos vivido muchas historias y hemos hecho muchos kilómetros. El verano pasado estuve con un grupo de voluntarias en un campamento solidario en Sajalín, al norte del Japón: a siete mil quinientos kilómetros al este de Moscú. (Adjuntos foto en la orilla del Pacífico, cuarenta kilómetros al norte de la isla de Osaka). Allí las voluntarias ayudaban a niños y ancianos, y yo ayudaba al párroco, un polaco muy valiente que se pasa el año allí solo, con su gente: todo el año solo... Pero hay gente así de buena.
Desde Moscú viajamos a muchas ciudades, desde donde nos piden ayuda. Recuerdo mi primer viaje a Siberia. Una chica de Omsk vino a vivir a la residencia de la Obra en Moscú: buscaba la Iglesia Católica. Y me pidió que fuera a bautizar a su abuelo, un viejecito soviético de origen alemán (de los deportados por Stalin a Siberia: “¡venga, fuera del tren, aquí, en mitad de la estepa desierta y nevada, a cuarenta bajo cero! Venga: fuera!”. Vladimir quería bautizarse y no podía salir de casa. Y allí nos fuimos: fue un bautizo muy bonito.
Viajamos mucho a San Peterburgo, porque hay allí unos curas heroicos, que llevan catorce años dejándose la vida y la salud para sacar adelante una parroquia con una gente majísima, en la ciudad más bonita de Rusia: la ciudad de Pushkin, la antigua “Aldea de los Zares”… Acaban de volver a consagrar la iglesia, después de que los comunistas se la robaran para hacer una sala de conciertos. Si vais a San Petersburgo, no dejéis de visitarles: son gente muy simpática y acogedora. Os mando foto de la Consagración para que os suenen las caras: el Arzobispo, los curas de allí, los que les acompañamos en aquel momento y los mejores parroquianos del mundo. Para que os hagais una idea, además de la ciuad de Pushkin, atienden la República de Komi, junto al Círculo polar ártico, veintitrés horas en tren al norte de Moscú…
El Prelado del Opus Dei me tiene mucho cariño y se mete mucho conmigo: “hijo mío, tienes un país pequeño para encima irte al de al lado!”. Y es que desde hace siete años viajamos todos los meses a Ucrania, para atender a la gente de allí que quiere recibir la formación cristiana que podemos brindarles.
Ucrania es un país aparte. ¡Qué gente más buena! ¡Si parece de Jaén! En cuanto llego a Kiev y pongo la tarjeta del teléfono empiezan a llamar de todo el país: ¿tienes un rato para hablar? ¡Voy a verte! Y vienen desde Jaárkov, desde Jersón, desde Odessa, desde Lvov, desde Ternópol… Quinientos, setecientos kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, solo para poder tener un rato de conversación, de dirección espiritual con un sacerdote del Opus Dei… Y vienen católicos de rito latino, y de rito oriental, y ortodoxos. Os envío una foto con mi amigo el padre Oleg, un sacerdote ortodoxo de Jersón, en el sur de Ucrania, que dice que el espíritu de vida cristiana cabal en lo ordinario le ha enseñado a unir su fe con su vida… y que es lo que transmite a sus feligreses.
Hay que rezar por la paz en ese país de gente increíble. El año pasado, el Arzobispo de Kiev (fallecido repentinamente hace pocas semanas, a una edad muy temprana) estuvo en Jaén, invitado por nuestro obispo Ramón, rezando a la Virgen de la Capilla por la paz en Ucrania… y ahí vamos, poco a poco…
Termino, porque si no esto sería inagotable. Hace unos días Dios, que me quiere mucho, me hizo un regalo estupendo e inesperado. Pude atender, con otro sacerdote que venía desde Almería, a un grupo de chicas de Jaén y de otras provincias andaluzas, que venía a Ucrania a ayudar en un campo de trabajo con niños en Shitomir, una ciudad de camino entre Kiev y Cracovia. Han sido diez días absolutamente inolvidables. ¡Qué gente! ¡Que corazones más abiertos, más generosos! La gente estaba impresionadísima de que no se hubieran ido de vacaciones a la playa y hubieran venido a Ucrania a atender a niños de familias muy humildes, y a ayudar en la catedral. Fue tal la sintonía entre las jaeneras y los ucranianos, que el domingo, en la Misa en la Catedral, les aplaudieron y luego no paraban de darles besos y regalos. Y yo pensaba: Jesús, ¡qué bueno eres! Dejé mi tierra y aquí están las hijas de mis amigos, de mis compañeros de colegio y de facultad, derramando un montón de cariño a gente que ni conocen ni volverán a ver. Es como si el Señor me dijera: anda, que te mandé lejos; pero de vez en cuando te dejo disfrutar con tus paisanos.
Rusia es un país rico en materias primas (en un país tan extenso, puedes encontrar casi de todo), pero sobre todo en su gente: gente acostumbrada a sufrir, viviendo en condiciones muchas veces extremas, de clima, de invasiones, de guerra. La gente aquí goza de una dignidad que impresiona, no relacionada con lo que tienen, sino con lo que son y se saben.
Al terminar el Colegio, me fui a estudiar en la Universidad: entonces en Jaén sólo había la Escuela Normal de Magisterio, la Escuela de Peritos y poco más. Estudié Derecho en Sevilla y luego en Granada. Al acabar la carrera, encontré trabajo en Almería, en el mundo de la empresa, y allí pasé diez años muy intensos, muy felices.
Por aquel entonces Dios ya me había llamado al Opus Dei. Siempre tuve la seguridad de que Dios esperaba algo de mí, hasta que a través de un compañero de clase conocí las actividades que organizaba el Opus Dei para gente joven en un pequeño chalet de la calle Arquitecto Verges, a cinco minutos andando de mi casa (esto, en Moscú, suena asombroso: a cinco miutos andando de tu casa! Aquí te consideras afortunado si vives a menos de quince minutos de la parada del metro más cercana!).
Supuso un ruptura de mis propios límites: una cosa es que una locura se me ocurra a mí, y otra muy distinta que sea una invitación que viene “como caída del Cielo”. Por eso, cuando me preguntaron si quería venirme a Rusia, a comenzar la labor del Opus Dei , sin dudarlo dije que sí…
Pero he dado un salto quizá demasiado grande en mi particular biografía: diez años como abogado en el mundo de la empresa en Almería, otros diez años Granada colaborando en las tareas de formación y dirección en el Opus Dei… y, de pronto, ¡oh, sorpresa!, el Prelado del Opus Dei -me conoce muy bien y sobre todo sé que me quiere bien!- me preguntó: hijo mío, ¿estás dispuesto a que te ordene como sacerdote?
Y así, después de terminar los estudios y ordenarme en Roma, volví a Sevilla para unos años de prácticas. Y allí fue, un 28 de junio donde me preguntaron si estaba dispuesto a irme a Rusia: “El idioma es duro, el clima es duro… Piénsalo bien”. No lo pensé nada en absoluto, contesté en seguida que sí. Pero aquel día en Sevilla hacía calor, unos 45, y por la noche, ya en la cama, con la emoción, me hice mi propia cuenta: chaval, vas a pasar de los 45 sobre cero de Sevilla a los 30 bajo cero de Moscú: la diferencias son… ¡75 grados! Pero Dios hizo al hombre muy adaptable al medio…
Mi amigo Paco, compañero de estudios en Granada y siempre muy directo, me decía: oye, estás un poco loco: primero te haces cura “a mitad de carrera” y luego te vas a Rusia. ¿Estás seguro? La pregunta me hizo gracia, porque no se me había ocurrido “no estar seguro”: la idea no era mía, sino del de arriba. Y yo, como mi paisano de Arjonilla, García Morente, estaba seguro de una cosa: si Dios me lo pedía, Él se encargaría… Hasta el momento al menos, funciona…
Y nos vinimos a Moscú: con bastante poco dinero para empezar (esto es carísimo!), sin hablar una palabra de ruso… Vinimos cinco: de México, de Italia, de Francia, de Lituania, de España. Y aquí llevamos va para diez años: el cinco inicial, más los que fueron llegando (de Chile, más de España), más los primero rusos del Opus Dei… ¡Es muy bonito! Preguntan al principio: oye, ¿tú vivías mal en España, como para venirte a Rusia? (muchos lo que querrían es irse de Rusia a España!): no, no es por eso… es… ¡por ti!
En estos nueve años cumplidos de aventura rusa hemos vivido muchas historias y hemos hecho muchos kilómetros. El verano pasado estuve con un grupo de voluntarias en un campamento solidario en Sajalín, al norte del Japón: a siete mil quinientos kilómetros al este de Moscú. (Adjuntos foto en la orilla del Pacífico, cuarenta kilómetros al norte de la isla de Osaka). Allí las voluntarias ayudaban a niños y ancianos, y yo ayudaba al párroco, un polaco muy valiente que se pasa el año allí solo, con su gente: todo el año solo... Pero hay gente así de buena.
Desde Moscú viajamos a muchas ciudades, desde donde nos piden ayuda. Recuerdo mi primer viaje a Siberia. Una chica de Omsk vino a vivir a la residencia de la Obra en Moscú: buscaba la Iglesia Católica. Y me pidió que fuera a bautizar a su abuelo, un viejecito soviético de origen alemán (de los deportados por Stalin a Siberia: “¡venga, fuera del tren, aquí, en mitad de la estepa desierta y nevada, a cuarenta bajo cero! Venga: fuera!”. Vladimir quería bautizarse y no podía salir de casa. Y allí nos fuimos: fue un bautizo muy bonito.
Viajamos mucho a San Peterburgo, porque hay allí unos curas heroicos, que llevan catorce años dejándose la vida y la salud para sacar adelante una parroquia con una gente majísima, en la ciudad más bonita de Rusia: la ciudad de Pushkin, la antigua “Aldea de los Zares”… Acaban de volver a consagrar la iglesia, después de que los comunistas se la robaran para hacer una sala de conciertos. Si vais a San Petersburgo, no dejéis de visitarles: son gente muy simpática y acogedora. Os mando foto de la Consagración para que os suenen las caras: el Arzobispo, los curas de allí, los que les acompañamos en aquel momento y los mejores parroquianos del mundo. Para que os hagais una idea, además de la ciuad de Pushkin, atienden la República de Komi, junto al Círculo polar ártico, veintitrés horas en tren al norte de Moscú…
El Prelado del Opus Dei me tiene mucho cariño y se mete mucho conmigo: “hijo mío, tienes un país pequeño para encima irte al de al lado!”. Y es que desde hace siete años viajamos todos los meses a Ucrania, para atender a la gente de allí que quiere recibir la formación cristiana que podemos brindarles.
Ucrania es un país aparte. ¡Qué gente más buena! ¡Si parece de Jaén! En cuanto llego a Kiev y pongo la tarjeta del teléfono empiezan a llamar de todo el país: ¿tienes un rato para hablar? ¡Voy a verte! Y vienen desde Jaárkov, desde Jersón, desde Odessa, desde Lvov, desde Ternópol… Quinientos, setecientos kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, solo para poder tener un rato de conversación, de dirección espiritual con un sacerdote del Opus Dei… Y vienen católicos de rito latino, y de rito oriental, y ortodoxos. Os envío una foto con mi amigo el padre Oleg, un sacerdote ortodoxo de Jersón, en el sur de Ucrania, que dice que el espíritu de vida cristiana cabal en lo ordinario le ha enseñado a unir su fe con su vida… y que es lo que transmite a sus feligreses.
Hay que rezar por la paz en ese país de gente increíble. El año pasado, el Arzobispo de Kiev (fallecido repentinamente hace pocas semanas, a una edad muy temprana) estuvo en Jaén, invitado por nuestro obispo Ramón, rezando a la Virgen de la Capilla por la paz en Ucrania… y ahí vamos, poco a poco…
Termino, porque si no esto sería inagotable. Hace unos días Dios, que me quiere mucho, me hizo un regalo estupendo e inesperado. Pude atender, con otro sacerdote que venía desde Almería, a un grupo de chicas de Jaén y de otras provincias andaluzas, que venía a Ucrania a ayudar en un campo de trabajo con niños en Shitomir, una ciudad de camino entre Kiev y Cracovia. Han sido diez días absolutamente inolvidables. ¡Qué gente! ¡Que corazones más abiertos, más generosos! La gente estaba impresionadísima de que no se hubieran ido de vacaciones a la playa y hubieran venido a Ucrania a atender a niños de familias muy humildes, y a ayudar en la catedral. Fue tal la sintonía entre las jaeneras y los ucranianos, que el domingo, en la Misa en la Catedral, les aplaudieron y luego no paraban de darles besos y regalos. Y yo pensaba: Jesús, ¡qué bueno eres! Dejé mi tierra y aquí están las hijas de mis amigos, de mis compañeros de colegio y de facultad, derramando un montón de cariño a gente que ni conocen ni volverán a ver. Es como si el Señor me dijera: anda, que te mandé lejos; pero de vez en cuando te dejo disfrutar con tus paisanos.
domingo, 20 de agosto de 2017
sábado, 19 de agosto de 2017
viernes, 18 de agosto de 2017
Segunda entrega
6.- Medios electrónicos
De suma importancia para todos los que ahora vivimos en este universo electrónico es la extrema necesidad de prestar atención acerca del uso de los medios electrónicos actuales.
Como dijo el Venerable Fulton Sheen: "Obviamente nunca abriremos la boca para escarbar en la basura". También estableció que podemos fácilmente ser embebidos y absorbidos por la basura moral con nuestros ojos.
Un buen vomito puede liberarnos de la basura física consumida. Sin embargo, puede llevar años borrar o eliminar una imagen que hemos visto de una de las muchas fuentes del moderno mundo de los medios electrónicos.
Nuestra mente es un gran archivo que guarda todas nuestras experiencias, todo lo que hemos hecho, al igual que todo lo que hemos visto. Por consiguiente, debemos ser estrictos con nosotros mismos y con nuestros hijos acerca de lo que traemos a nuestras mentes y nuestros corazones a través de lo que vemos.
De suma importancia para todos los que ahora vivimos en este universo electrónico es la extrema necesidad de prestar atención acerca del uso de los medios electrónicos actuales.
Como dijo el Venerable Fulton Sheen: "Obviamente nunca abriremos la boca para escarbar en la basura". También estableció que podemos fácilmente ser embebidos y absorbidos por la basura moral con nuestros ojos.
Un buen vomito puede liberarnos de la basura física consumida. Sin embargo, puede llevar años borrar o eliminar una imagen que hemos visto de una de las muchas fuentes del moderno mundo de los medios electrónicos.
Nuestra mente es un gran archivo que guarda todas nuestras experiencias, todo lo que hemos hecho, al igual que todo lo que hemos visto. Por consiguiente, debemos ser estrictos con nosotros mismos y con nuestros hijos acerca de lo que traemos a nuestras mentes y nuestros corazones a través de lo que vemos.
7.- Síndrome de teleadicto
La ociosidad es el taller del diablo, es otro proverbio a tomar en cuenta. En otras palabras, si no tenemos nada que hacer, entonces el diablo nos dará muchas cosas por hacer.
San Juan Bosco tenía un miedo mortal de la época de vacaciones para la juventud y adolescentes.
El trabajo es bueno para todos nosotros. El trabajo perfecciona nuestro carácter y ayuda a cultivar nuestros talentos. El trabajo sirve como medio para ayudar a los demás. El trabajo fue lo que Dios le ordenó a Adán después del pecado original: "Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado". (Génesis 3,19).
8.- Pereza mental
Para darle seguimiento al punto siete el síndrome del teleadicto, está la pereza mental. Otro eslogan juvenil es: "Si no lo usas lo pierdes".
Dios nos ha dotado a todos con una mente que él desea cultivemos. Un jardín que no se cultiva bien rápidamente le crece maleza. Una mente que no se cultiva permite el crecimiento de maleza en el cerebro. Esta pereza mental puede ser prevenida o corregida a través del excelente hábito de la buena lectura.
Nunca hemos vivido en un mundo con tanta confusión. Sin embargo, nunca habíamos vivido en un mundo con tan buena literatura. Depende de nosotros encontrar buena literatura y formar el hábito de la lectura. Algunos de nuestros mejores amigos pueden ser los buenos libros. San Ignacio recibió la gracia de su conversión a través de la lectura de buenos libros: La vida de los Santos.
9.- Evitar comer demasiado
La gula es uno de los siete pecados capitales. La definición de la glotonería es: Un deseo desordenado de comer y beber. Muchos problemas de salud son resultado de malos hábitos alimenticios. También la glotonería, la lujuria y la pereza a menudo trabajan juntas como un equipo para llevarnos al pecado. ¿Cuál es el remedio? Aquí lo tienes: Orar por un autentica hambre de Jesús, el pan de vida (Leer a Juan, capítulo 6:22-71, la palabra del pan de vida).
En el Padre Nuestro rezamos: "Danos hoy el pan nuestro de cada día". Esto puede ser interpretado de una manera sacramental, el hábito de ir a misa y recibir a Jesús en la sagrada comunión, el verdadero pan de vida. Esto nos ayudará a subordinar los deseos del cuerpo al dominio de la volntad.
10.- Evitar opiniones contrarias a nuestra madre María
Muchos protestantes rechazan vehementemente el poder de la intercesión de María, para su propio detrimento espiritual.
María nunca, y digo nunca, nos distancia de Jesús. Por el contrario, como afirma San Luis de Montfort: "María es el camino más rápido, seguro y más corto hacia Jesús".
La ociosidad es el taller del diablo, es otro proverbio a tomar en cuenta. En otras palabras, si no tenemos nada que hacer, entonces el diablo nos dará muchas cosas por hacer.
San Juan Bosco tenía un miedo mortal de la época de vacaciones para la juventud y adolescentes.
El trabajo es bueno para todos nosotros. El trabajo perfecciona nuestro carácter y ayuda a cultivar nuestros talentos. El trabajo sirve como medio para ayudar a los demás. El trabajo fue lo que Dios le ordenó a Adán después del pecado original: "Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado". (Génesis 3,19).
8.- Pereza mental
Para darle seguimiento al punto siete el síndrome del teleadicto, está la pereza mental. Otro eslogan juvenil es: "Si no lo usas lo pierdes".
Dios nos ha dotado a todos con una mente que él desea cultivemos. Un jardín que no se cultiva bien rápidamente le crece maleza. Una mente que no se cultiva permite el crecimiento de maleza en el cerebro. Esta pereza mental puede ser prevenida o corregida a través del excelente hábito de la buena lectura.
Nunca hemos vivido en un mundo con tanta confusión. Sin embargo, nunca habíamos vivido en un mundo con tan buena literatura. Depende de nosotros encontrar buena literatura y formar el hábito de la lectura. Algunos de nuestros mejores amigos pueden ser los buenos libros. San Ignacio recibió la gracia de su conversión a través de la lectura de buenos libros: La vida de los Santos.
9.- Evitar comer demasiado
La gula es uno de los siete pecados capitales. La definición de la glotonería es: Un deseo desordenado de comer y beber. Muchos problemas de salud son resultado de malos hábitos alimenticios. También la glotonería, la lujuria y la pereza a menudo trabajan juntas como un equipo para llevarnos al pecado. ¿Cuál es el remedio? Aquí lo tienes: Orar por un autentica hambre de Jesús, el pan de vida (Leer a Juan, capítulo 6:22-71, la palabra del pan de vida).
En el Padre Nuestro rezamos: "Danos hoy el pan nuestro de cada día". Esto puede ser interpretado de una manera sacramental, el hábito de ir a misa y recibir a Jesús en la sagrada comunión, el verdadero pan de vida. Esto nos ayudará a subordinar los deseos del cuerpo al dominio de la volntad.
10.- Evitar opiniones contrarias a nuestra madre María
Muchos protestantes rechazan vehementemente el poder de la intercesión de María, para su propio detrimento espiritual.
María nunca, y digo nunca, nos distancia de Jesús. Por el contrario, como afirma San Luis de Montfort: "María es el camino más rápido, seguro y más corto hacia Jesús".
María es el ATAJO a la Unión con Jesús, si te gusta
verlo así. Las últimas palabras de María grabadas en la Sagrada Escritura
fueron pronunciadas en la fiesta de la boda de Caná: "Hagan lo que Él les
diga". (Juan 2,5) ¡Sin duda, el mejor consejo en todo el mundo! Nuestra
señora sirve como puente a la unión con Jesús.
A continuación las palabras del Cura de Ars, San Juan María Vianney: "Todo lo que el Hijo pide al Padre se lo concede. Todo aquello que la Madre pide al Hijo le es igualmente concedido".
San Efrén, con su mística y destello poético exclama: "La incomparable Madre de Dios es el más puro incensario de oro. En sus oraciones se ofrece al Dios eterno". Por último, medita en oración sobre las palabras de San Maximiliano Kolbe: "Colocaos en las manos de María; ella pensará en todo y proveerá las necesidades de tu cuerpo y alma. Por lo tanto, está en paz, en paz total, con confianza ilimitada en ella".
Conclusión
Es muy cierto que debemos evitar todos los peligros que pueden comprometer tan fácilmente la salud de nuestro cuerpo, aquello que pertenece a nuestra vida natural. Sin embargo, debemos tomar una decisión más firme por nuestra parte, y por el beneficio de quienes nos han confiado a nuestro cuidado, para evitar todo el veneno moral que puede posiblemente matar la vida espiritual en nuestras almas.
¡Qué nuestra señora logre para nosotros la gracia de amar a Dios con todos nuestros corazones, mentes y almas para que un día el cielo sea nuestro hogar y lugar de perpetuo reposo!
A continuación las palabras del Cura de Ars, San Juan María Vianney: "Todo lo que el Hijo pide al Padre se lo concede. Todo aquello que la Madre pide al Hijo le es igualmente concedido".
San Efrén, con su mística y destello poético exclama: "La incomparable Madre de Dios es el más puro incensario de oro. En sus oraciones se ofrece al Dios eterno". Por último, medita en oración sobre las palabras de San Maximiliano Kolbe: "Colocaos en las manos de María; ella pensará en todo y proveerá las necesidades de tu cuerpo y alma. Por lo tanto, está en paz, en paz total, con confianza ilimitada en ella".
Conclusión
Es muy cierto que debemos evitar todos los peligros que pueden comprometer tan fácilmente la salud de nuestro cuerpo, aquello que pertenece a nuestra vida natural. Sin embargo, debemos tomar una decisión más firme por nuestra parte, y por el beneficio de quienes nos han confiado a nuestro cuidado, para evitar todo el veneno moral que puede posiblemente matar la vida espiritual en nuestras almas.
¡Qué nuestra señora logre para nosotros la gracia de amar a Dios con todos nuestros corazones, mentes y almas para que un día el cielo sea nuestro hogar y lugar de perpetuo reposo!
jueves, 17 de agosto de 2017
Consejos acertados en dos entregas
¿Cuidas tu alma igual que tu
cuerpo? 10 sencillos consejos para mantenerte espiritualmente en forma
Alimentación
orgánica saludable, centros de salud física, tomar varios suplementos
vitamínicos, escapadas de vacaciones a hoteles exóticos, y muchos otros son todos intentos por mantener una
buena salud corporal.
Sin duda, todo esto puede ser bueno. Sin embargo, a menudo existe este error: ponemos las necesidades de nuestro cuerpo por encima de la de nuestra alma y esto es una errónea jerarquía de valores. Porque,
¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida?
Sin duda, todo esto puede ser bueno. Sin embargo, a menudo existe este error: ponemos las necesidades de nuestro cuerpo por encima de la de nuestra alma y esto es una errónea jerarquía de valores. Porque,
¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida?
Evitar el daño
En un nivel humano y natural, debemos hacer un esfuerzo común para evitar lo que podría dañar nuestro cuerpo. Los buenos padres le han enseñado a sus hijos desde el comienzo: no juegues con fuego, mira dos veces antes de cruzar la calle, no estés con malas compañías, come tus vegetales, duerme temprano, limpia tus dientes antes de acostarte, lava tus manos antes de comer, limpia tu cuarto.
Todo lo anteriormente mencionado son consejos comunes que los padres han dado a sus hijos durante años. Debemos elevar esto a un plano sobrenatural más alto y dar consejos de cómo evitar lo que puede perjudicar a nuestra alma inmortal, que tiene más valor que todo el universo creado.
1.- Evita los chismes y a los chismosos
Jesús dijo claramente que seremos juzgados por cada palabra que sale de nuestra boca, y también dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. Si tenemos el hábito de frecuentar a individuos que son unos chismosos incorregibles, entonces debemos hacer un cambio y no frecuentarlos más.
Leer el capítulo 3 de la Carta al apóstol Santiago, es un excelente capítulo en las escrituras acerca de los pecados de la lengua.
En un nivel humano y natural, debemos hacer un esfuerzo común para evitar lo que podría dañar nuestro cuerpo. Los buenos padres le han enseñado a sus hijos desde el comienzo: no juegues con fuego, mira dos veces antes de cruzar la calle, no estés con malas compañías, come tus vegetales, duerme temprano, limpia tus dientes antes de acostarte, lava tus manos antes de comer, limpia tu cuarto.
Todo lo anteriormente mencionado son consejos comunes que los padres han dado a sus hijos durante años. Debemos elevar esto a un plano sobrenatural más alto y dar consejos de cómo evitar lo que puede perjudicar a nuestra alma inmortal, que tiene más valor que todo el universo creado.
1.- Evita los chismes y a los chismosos
Jesús dijo claramente que seremos juzgados por cada palabra que sale de nuestra boca, y también dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. Si tenemos el hábito de frecuentar a individuos que son unos chismosos incorregibles, entonces debemos hacer un cambio y no frecuentarlos más.
Leer el capítulo 3 de la Carta al apóstol Santiago, es un excelente capítulo en las escrituras acerca de los pecados de la lengua.
2.- Vístete apropiadamente
No debemos ser ocasión de pecado para los demás. Nuestro cuerpo es un templo sagrado desde el bautismo. San Pablo nos recuerda que somos embajadores de Cristo, eso significa representantes del Señor de señores y Rey de reyes. Debemos vestirnos de acorde a esto. Cuando decimos vestirse apropiadamente no solamente es en la iglesia, como si este fuera el único lugar para vestirse con decoro y modestia, debemos hacerlo a todo hora y en todo lugar. Nunca debemos olvidar que somos cristianos 24/7 (24 horas al día, 7 días a la semana) y eso significa siempre.
3.- Evita las malas compañías
San Pablo decía que las malas compañías corrompen la moral. Este proverbio expresa concisamente la siguiente verdad: “Dime con quién andas y te diré quién eres". No tenemos que ser genios para saber que tendemos imitar a nuestros amigos y a nuestros compañeros.
Oremos por la gracia de encontrar uno o dos amigos que sean realmente nobles, honestos, puros, cristianos trabajadores y habrás descubierto un verdadero tesoro. La sabiduría del viejo testamento nos enseña que encontrar un buen amigo es encontrar un tesoro.
4.- Cuida tu mirada
Otro proverbio es oportuno para este concepto: "La curiosidad mató al gato". Peor aún, la mirada pícara del Rey David resultó en el adulterio con Betsabé, y eventualmente en el asesinato de su marido, el valiente y honesto soldado Urías de hitita (2 Samuel 11).
Job afirmó: "Yo establecí un pacto con mis ojos para no fijar la mirada en ninguna joven" (Job 31,1). Finalmente, Jesús lo deja por sentado en una de sus Bienaventuranzas: "Benditos los puros de corazón, porque ellos verán a Dios" (Mateo 5,8).
En un mundo colmado con imágenes impuras, humanas y digitales, más que nunca necesitamos tener estricta custodia de nuestros sentidos, en especial nuestra vista.
5.- Evitar ser impulsivo
Otra actitud o disposición que debemos evitar es rendirnos a nuestra impulsividad, en todos los sentidos, pero especialmente al hablar.
No debemos ser ocasión de pecado para los demás. Nuestro cuerpo es un templo sagrado desde el bautismo. San Pablo nos recuerda que somos embajadores de Cristo, eso significa representantes del Señor de señores y Rey de reyes. Debemos vestirnos de acorde a esto. Cuando decimos vestirse apropiadamente no solamente es en la iglesia, como si este fuera el único lugar para vestirse con decoro y modestia, debemos hacerlo a todo hora y en todo lugar. Nunca debemos olvidar que somos cristianos 24/7 (24 horas al día, 7 días a la semana) y eso significa siempre.
3.- Evita las malas compañías
San Pablo decía que las malas compañías corrompen la moral. Este proverbio expresa concisamente la siguiente verdad: “Dime con quién andas y te diré quién eres". No tenemos que ser genios para saber que tendemos imitar a nuestros amigos y a nuestros compañeros.
Oremos por la gracia de encontrar uno o dos amigos que sean realmente nobles, honestos, puros, cristianos trabajadores y habrás descubierto un verdadero tesoro. La sabiduría del viejo testamento nos enseña que encontrar un buen amigo es encontrar un tesoro.
4.- Cuida tu mirada
Otro proverbio es oportuno para este concepto: "La curiosidad mató al gato". Peor aún, la mirada pícara del Rey David resultó en el adulterio con Betsabé, y eventualmente en el asesinato de su marido, el valiente y honesto soldado Urías de hitita (2 Samuel 11).
Job afirmó: "Yo establecí un pacto con mis ojos para no fijar la mirada en ninguna joven" (Job 31,1). Finalmente, Jesús lo deja por sentado en una de sus Bienaventuranzas: "Benditos los puros de corazón, porque ellos verán a Dios" (Mateo 5,8).
En un mundo colmado con imágenes impuras, humanas y digitales, más que nunca necesitamos tener estricta custodia de nuestros sentidos, en especial nuestra vista.
5.- Evitar ser impulsivo
Otra actitud o disposición que debemos evitar es rendirnos a nuestra impulsividad, en todos los sentidos, pero especialmente al hablar.
Un
buen proverbio indica: "Piensa antes de hablar". Otro proverbio, que
de algún modo hace caer en cuenta a aquellos que hablan y después piensan es el
siguiente: "No digas algo de lo que te puedas arrepentir". A un nivel
espiritual más elevado Santiago nos advierte: "Debemos estar listos para escuchar y lentos para
hablar".
Santo Tomás de Aquino ofrece esta interesante perspectiva: "Dios nos ha dado dos orejas y una boca para así escuchar el doble de lo que hablamos". ¡Medita sobre esto antes de hablar!
Santo Tomás de Aquino ofrece esta interesante perspectiva: "Dios nos ha dado dos orejas y una boca para así escuchar el doble de lo que hablamos". ¡Medita sobre esto antes de hablar!
miércoles, 16 de agosto de 2017
La familia
FAMILIA, LUGAR DE PERDÓN
...
No hay familia perfecta.
No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona
perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de los demás. Decepcionamos
unos a otros. Por eso, no hay matrimonio sano ni familia sana sin el ejercicio
del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y la supervivencia
espiritual. Sin perdón la familia se convierte en una arena de conflictos y un
reducto de penas.
Sin perdón la familia se
enferma. El perdón es la asepsia del alma, la limpieza de la mente y la alegría
del corazón. Quien no perdona no tiene paz en el alma ni comunión con Dios. La
pena es un veneno que intoxica y mata. Guardar el dolor en el corazón es un
gesto autodestructivo. Es autofagia. El que no perdona se enferma física,
emocional y espiritualmente.
Y por eso la familia
necesita ser lugar de vida y no de muerte; El territorio de cura y no de
enfermedad; El escenario de perdón y no la culpa. El perdón trae alegría donde
la pena produjo tristeza; En la que el dolor causó la enfermedad.
Papa Francisco.
martes, 15 de agosto de 2017
lunes, 14 de agosto de 2017
domingo, 13 de agosto de 2017
sábado, 12 de agosto de 2017
Reflexiones ajenas
Los
amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba, engánchalos a tu alma
con ganchos de acero. William Shakespeare
Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza.
Mario Benedetti
Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el
único perdón. Jorge Luis Borges
La amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos
a perdonarse los pequeños defectos. Jean de la Bruyere
viernes, 11 de agosto de 2017
jueves, 10 de agosto de 2017
A eso...
A ESO...
A eso de caer y volver a levantarte, de fracasar y
volver a comenzar,
de seguir un camino y tener que torcerlo, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso..., no le llames adversidad, llámale
de seguir un camino y tener que torcerlo, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso..., no le llames adversidad, llámale
Sabiduría
A eso de sentirte impotente, de
fijarte una meta y tener que seguir otra, de huir de una prueba y tener que
encararla, de planear un vuelo y tener que recortarlo, de aspirar y no poder, de
querer y no saber, de avanzar y no llegar.
A eso..., no le llames castigo, llámale
A eso..., no le llames castigo, llámale
Enseñanza
A eso de pasar días radiantes, días felices y días
tristes. Días de soledad y días de compañía.A eso… no le llames rutina, llámale
Experiencia
A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan, y tu
cerebro funcione y tus manos trabajen,
y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta, y tu corazón ame...
A eso..., no le llames poder humano, llámale
y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta, y tu corazón ame...
A eso..., no le llames poder humano, llámale
Milagro Divino
A eso, de que tus ojos estén leyendo
este mensaje y que tengas el tiempo para disfrutarlo, que escuches una melodía
y tengas esa sensación de cariño...
A eso..., no le llames casualidad,
llámale
¡¡ A M I S T A D !!
miércoles, 9 de agosto de 2017
martes, 8 de agosto de 2017
lunes, 7 de agosto de 2017
Reflexiones prestadas
El signo más
cierto de la sabiduría es la serenidad constante.
(M. Montaigne)
La serenidad y la cordura constituyen los principios de la
sabiduría y la felicidad. (Lyn Yutag)
Dejar que el
tiempo resuelva nuestras dudas y dolores es mejor que tratar de cortarlos
impacientemente. (Stephen Crane)
Una conciencia tranquila nos hace serenos. (Lord Byron)
Un hombre no
trata de verse en el agua que corre, sino en el agua tranquila.
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